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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

jueves, 13 de mayo de 2010

Responsabilidad penal, prostitución y travestismo

Uno de los 29 principios consagrados en los "Principios de Yogyakarta", promulgados en el año 2006, y que hasta donde tengo entendido la República de Panamá no ha suscrito ni ratificado, desarrolla la exigencia de responsabilidad penal en materia de derechos humanos y orientación sexual, señalando que:


“Toda persona cuyos derechos humanos sean violados, incluyendo los derechos a los que se hace referencia en estos Principios, tiene derecho a que a las personas directa o indirectamente responsables de dicha violación, sean funcionarios públicos o no, se les responsabilice penalmente por sus actos de manera proporcional a la gravedad de la violación. No deberá haber impunidad para autores de violaciones a los derechos humanos relacionadas con la orientación sexual o la identidad de género” haciendo énfasis además, al derecho de toda persona privada de libertad a ser tratada humanamente, con respeto a la orientación sexual y la identidad de género, como base de la dignidad personal.


Sin embargo, el hecho de poseer una orientación sexual que en la legislación panameña pocas veces es mencionada (solo en dos leyes, la de Transparencia y Hábeas Data, y la ley de Derecho de Admisión), no excluye a que miembros de la comunidad GLBT panameña responda penalmente por actos cometidos en contravención de lo estipulado en normas de aplicación general a toda la sociedad, como las normas penales, por ejemplo. Así como los Principios de Yogyakarta establecen la no impunidad a los autores de violaciones o delitos que tengan relación con la oritenaciòn sexual, tampoco debe haber impunidad de personas no-heterosexuales que cometan algún delito en el territorio de la República. Es cierto que hay que hacer eco y exigir el respeto de los derechos humanos, pero no se debe utilizar a estos últimos como excusa para evadir la clara existencia de la comisión de un hecho típico, antijurídico y culpable.


Comento esto, luego de haber leído una nota en la edición de internet del diario "La Prensa", en la que informan sobre la detención de 29 personas en la Corregiduría de Ancón (prostitutas, travestis y un ladrón capturado infraganti) luego de un operativo realizado por la Alcaldía de Panamá y la Policía Nacional en centros de diversión nocturnos de la ciudad capital (Vía Veneto, San Felipe, Ave. México, 5 de Mayo y Ave. Balboa), en la que la la mayoría se encontraban practicando la prostitución clandestina. La nota imforma que las 28 personas detenidas fueron sancionadas con multas que van de 10 dólares a 15 dólares. (Para ver nota completa click aquí)

Si bien en Panamá no existe una ley que diga que la prostitución clandestina es un delito, tampoco hay una ley que diga que no lo es. Han habido denuncias de personas "trans" y "travestis" que plantean que las autoridades competentes, llámese Corregidor o Policía Nacional, aplican el artículo 12 del decreto # 149 del 20 de mayo de 1949, del Ministerio de Trabajo y Salud Pública, que criminalizaba la sodomía, aún cuando esta ley ya fue derogada con el artículo 1 del Decreto Ejectivo 332 del 29 de julio del 2008, esto sin tomar en cuenta a aquellos que por poseer sentimientos homófobos aplican sus propias leyes contra las personas GLBT.

Si alguna de estas personas es detenida, pues que sea una detención fundamentada legalmente en la aplicación de normas que califiquen su actuar delictivo, mas no en leyes que ya no existen porque han sido derogadas; o que estos operativos sean dirigidos eficientemente a la vigilancia y aplicación de medidas santitarias y de salud correspondientes. Aquí vemos lo que he planteado en el último conversatorio que tuve el honor de dirigir, si los funcionarios públicos no están educados e informados conforme a la evolución y desarrollo de las leyes panameñas, entonces las violaciones a los derechos humanos van a seguir cometiéndose, y la aplicación de justica por parte de los jueces no será imparcial, sino justificada en su 'conciencia' y en su 'moral', dejando a un lado el apego a la ley a la hora de decidir en un juicio.

Si se exigen derechos y el respeto de los mismos por parte del Estado, autoridades, sociedad civil y empresa privada, también hay que estar conscientes de que todos, además de poseer derechos, también somos sujetos de obligaciones en lo que respecta a la obediencia de lo establecido en la ley nacional, por lo que el derecho a la orientación sexual e identidad de género y su reconocimiento debe ir encaminado a lograr fines específicos en toda la sociedad, y no ser utilizado como escudo o "auto-segregación" para escapar del estado de derecho en el que debemos convivir armoniosamente.

Saludos.

martes, 11 de mayo de 2010

Lo que queda de Calle 50

Lo que queda de Calle 50 no son más que gigantes de concreto, pesadumbre de hollín transitando por los vastos y negros caminos, los caminantes que la cruzan sin perdón de los minutos faltantes para la hora de entrada, o los que se van sin contar las horas que llevan de más a sus casas. Ya se fue aquel desfile de luces y alegrías de niños y niñas, cuando veían pasar las alegorías de la veintena de imaginativos momentos de fiesta y celebración. Lo que queda de Calle 50 son las decenas de intermitentes aparatos "inteligentes" que controlan la fluidez de los que van a más de 60 kilómetros por hora, otros bajo la luna ya ni les prestan atención.

De copa en copa se veían las alas de los que nido buscaban, de los mínimos que se protegían de algún predador, incluso hasta vagabundos de ventas de semáforos bajo las inmensas sombras verdes se resguardaban del gigante amarillo. Ya no queda eso... lo que queda de calle 50 poco a poco lo perdemos.


Lo que en algún momento fue una mansión de ensueños, de poderíos lejanos, rodeada de los más frondosos y vetustos gigantes verdes, dejó de existir para darle paso a las raíces de los que nos dan aliento de vida todos los días... ahora ni ellos existen. Lo que queda de Calle 50 no es más que el reflejo de rayos incandescentes sobre espejos negros y grises, lo que queda son recuerdos de una de las calles más importantes de nuestro país. Ahora de sus aceras se elevan cientos de cuadrantes refrigerados que albergan a toda clase de individuos... Es inexplicable el cambio, hasta en la minúscula esquina los levantan sin ningún tipo de miedo.

Estas imágenes que muestro aquí las tomé desde el sexto piso de un edificio crecano, es lo que queda del pequeño bosque urbano que existía en lo que queda de la Calle 50 (entre la antigua Mansión Danté y el Banco Aliado), un pequeño pulmón natural que ayer destruyeron, hoy estamos necesitando y en el futuro nos hará mucha falta. Las autoridades hacen caso omiso de nuestras voces de protesta y solo responden a intereses personalísimos, políticos o económicos. Si no actuamos hoy, mañana será demasiado tarde... lamentablemente estos árboles no volverán a crecer, y los que quedan hay que protegerlos.

sábado, 8 de mayo de 2010

Orientación Sexual y ley

En las sociedades, culturas y estados que cuentan con códigos legales escritos, los comportamientos sexuales de diferente índole reciben sanción pública jurídica a través de leyes. Uno de los comportamientos sexuales, aunque no el único, sobre los que se legisla es la homosexualidad. La consideración que recibe la homosexualidad, e incluso la definición legal de la misma, es sumamente variable a lo largo de la historia en los diferentes marcos legales que se evalúen. Las diferencias de tratamiento legal que recibe la homosexualidad, va desde un pleno amparo jurídico que condena los comportamientos homofóbicos (caso de Australia, Finlandia o Noruega), hasta la condena bajo diferentes penas de los actos homosexuales (Marruecos, India o Irán)

Los marcos legales establecidos en cada cultura y estado respecto de la homosexualidad tienen ciertas correspondencias con el nivel de aprobación social con que las distintas poblaciones distinguen a los comportamientos homosexuales. Las legislaciones sobre la homosexualidad, por tanto, también guardan correspondencia con las distintas conceptualizaciones médicas, biológicas, religiosas, morales, políticas, sociológicas y de otras especies con que se define dinámicamente a la homosexualidad. Así, cada marco jurídico no es ajeno a otros regulatorios del comportamiento sexual humano, sino que forma parte de un entramado complejo con el que se define y reglamenta la homosexualidad.

A nivel nacional, desde los tiempos de la llegada de los conquistadores a nuestra tierra se ha venido desarrollando una cultura netamente marcada por la homofobia, en la que extraños esparcieron la semilla de la ignorancia ante las comunidades indígenas no solo del Istmo panameño, sino también en el territorio que va desde México hasta Argentina, masacrando a todos aquellos que según ellos cometían actos de “sodomía”.

A pesar de que Panamá ha ratificado las Declaraciones en materia de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de la Organización de Estados Americanos y de la Organización Internacional del Trabajo, y ha mantenido una participación considerable en las diferentes convenciones que tratan sobre estos temas a nivel mundial, la situación es otra, ya que no existe una ley que reconozca de manera expresa y acorde a la actualidad el Derecho a la Orientación Sexual e Identidad de Género de todas las personas. No se habla de leyes comunes y corrientes; se está hablando de un tema que desde hace muchos años ha sido regulado “moralmente” a partir de mitos y tabúes, ignorancia, desconocimiento científico y creencias que se escapan de toda realidad.

Por eso, es tiempo de actuar, y de que hablemos y conversemos sobre este y otros temas que encierran al derecho a la orientación sexual, el cual ha sido considerado como uno de los más controvertidos, cuestionados y defendidos en los últimos tiempos, como resultado del trabajo de los movimientos activistas en todo el mundo. Sin embargo, no solo es cuestión de hablar, sino también de proponer en base a criterios conscientes y precisos de lo que se quiere lograr alcanzar en la comunidad GLBT a nivel de sociedad, derechos humanos, justicia y equidad.

Cierro esta entrada con un comentario que escribieron en un artículo anterior: "La controversia será y debe alimentar la libertad de expresión y de actos" Si el tema es controversial, entonces es necesario que nos expresemos.
Saludos.

sábado, 1 de mayo de 2010

Ladrones se toman el bar Xscape

Cuatro hombres con arma en mano se tomaron el Bar Xscape (El Dorado), amedrentando a todos los presentes y a los dueños del local. Su objetivo era robar las ganancias de la noche y quizás también al público que se encontraba allí. Fuentes informan que en el segundo piso la gente se desesperó por creer que se trataba de una pelea, pero cuando se dieron cuenta que se trataba de un robo y escucharon los disparos procedieron a cubrirse unos y a salir corriendo otros, mientras los demás gritaban exaltados por la situación.
En la planta baja el crujir de los vidrios rotos, mesas y sillas caídas en medio de la gente era lo que se lograba ver, informan, debido a la incertidumbre no se atrevían a bajar por lo que intentaron protegerse dentro de uno de los depósitos de la discoteca. Los facinerosos huyeron cuando la policía pasaba en el momento por el lugar, y fueron capturados a unos cientos de metros a la altura del Price Mart de la Tumba Muerto. En la sala de urgencias del Hospital Santo Tomás se recibieron a los presuntos implicados en el altercado, con heridas producto del encuentro con la Policía Nacional.
Asunto de responsabilidad. Muchos conocen este bar, sin embargo, haciendo un exámen del mismo a simple vista éste no posee ningun tipo de salidas de emergencia, tampoco hay policías armados en la entrada todas las noches en que la misma abre sus puertas. Incumplen con diversas normas de seguridad como por ejemplo: no hay extintores a la vista, ni letreros indicativos, tomando en cuenta que el lugar es demasiado pequeño para la cantidad de personas que asisten al mismo para pasar una noche de farra. Si estos aspectos se hubiesen puesto en práctica quizás situaciones como la de anoche no hubieran ocurrido.
Sabemos muy bien cómo está la violencia y la inseguridad en las calles de nuestro país, a cualquier hora matan a personas, ya ningún lugar es seguro. Y como vemos, las balas no discriminan si eres heterosexual, homosexual, lesbiana o bisexual, eso no les importa ni a ellas ni a los que las manejan. Si no nos cuidamos primero a nostros mismos, nadie más lo hará.
A los dueños del local les hago un llamado para que sean más serios y responsables con las medidas de seguridad, y a las autoridades nacionales (Policía Nacional) para que cumplan con su deber de proteger a la ciudanía panameña sin ningún tipo de privilegios o exclusiones. Ocurrió en Tel Aviv en agosto del 2009, donde tres personas fallecieron (dar click aquí para ver el artículo), ahora sucede en nuestro país, donde pudo haber víctimas fatales. Abramos los ojos y por favor, cuidémonos más.