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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

jueves, 19 de abril de 2012

Es un día muy triste

Hoy acudo a mi Libertad de Expresión para compartirles pensamientos y sentimientos en los que sé muchos coincidimos.  Esta vez no les hablaré de los momentos de inspiración bajo las luces del arte, las pinturas y los lienzos, tampoco les haré invitaciones para que asistan a compartir en eventos donde se promueve la cultura panameña, ni les recordaré sobre los temas de activismo GLBT nacional o internacional.

Esta vez tengo que confesarles que me emabarga un profundo sentimiento de tristeza y decepción por la serie de penosos acontecimientos que se han suscitado en esta esquina del mundo, en nuestro pequeño Istmo, durante los últimos días.  Jamás pensé que pudiera decir estas cosas por este medio, pero como lo mencioné en mis primeras líneas: "acudo a mi Libertad de Expresión" y eso NADA ni NADIE me lo va a arrancar de mi vida.

El proceso judicial que se ha iniciado en Italia por la Fiscalía de Nápoles por supuestos actos de soborno y corrupción internacional, en el que están involucrados empresarios, expresidentes, ministros, sociedades, conductores, correos electronicos, y como cereza del postre: el presidente de mi país, del país que amo y que siempre defenderé, simplemente nos ha dejado el camino más claro a la gran mayoría de todos los panameños, al darnos cuenta hasta dónde puede llegar en sus actitudes y en su forma de dar la cara a los problemas la persona que representa a 3.4 millones de personas, la persona que ocupa la silla más importante del gobierno y del Estado.  Una vez más, pero ahora a nivel internacional, confirmamos quién es esa persona.

 La figura del Presidente de la República enviste cosas muy importantes como el respeto, transparencia, pulcritud, honestidad, amabilidad, seriedad, entre otras.  Distorsionar una o varias de estas caraterísticas por la persona que ocupa esa figura por el siemple hecho de no querer contestar o no saber contestar cuestionamientos de medios de comunicación que quieren informar a la población, le resta de toda credibilidad que en algún momento pudo tener esa persona.

Ahorraré en los detalles de los hechos.  Los medios de comunicación panameños e internacionales han hecho una labor sumamente extraordinaria.  Si bien en ocasiones acuden a métodos un tanto extremos para conseguir la información, son ellos los que nos mantienen al tanto de todo lo que ocurre en nuestra tierra y en la de los demás. Atentar contra la libertad de expresión y contra la conciencia de todos los panameños es uno de los errores más grandes que persona alguna puede cometer.  Hoy pude presenciar en televisión cómo una persona (en vivo) cometió este tipo de actos irrespetuosos, bochornosos y que dejan mucho que pensar.

Hablar sobre asuntos personales en base a la excusa de que a ciertos cuestionamientos no les puede dar respuestas no es fundamento suficiente para tomar actitudes que dejan entredicho la falta de porte y comportamiento para enfrentar problemas que nos están afectando a todos.  Quiero hacerme eco ante el ROTUNDO RECHAZO que miles de personas han expresado por medio de las redes sociales sobre la actitud que esta noche presentó "esa persona" ante los medios de comunicación nacionales e internacionales, manchando cada vez más la imagen positiva que existe de nuestro país.  Las cosas que se construyen sobre bloques y cementos siempre terminan destruidas, pero lo que se construye en base a honorabilidad y respeto queda inmortal en los recuerdos de todas las personas. 

Con esto quiero reiterar mi apoyo a todos los medios de comunicación locales, que día tras día dan lo mejor de ellos para mantenernos informados sobre lo que ocurre en este lado del mundo.  Tener la información en nuestras manos represnta un poder único e invaluable que debemos apreciar, cuidar y sobre todo proteger.  Dedemos permanecer ahora más unidos que antes, y confiar en que construiremos juntos mejores días para todos los panameños, dirigidos no por personas que improvisan en base a intereses personales, sino por aquel o aquella que lleve adelante siempre el escudo de la verdad, la fortaleza y la humildad para aceptar y enmendar sus errores.


Saludos.