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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

martes, 16 de diciembre de 2008

Tiempo después...

Estimados lectores y visitantes, sé que muchos se han preguntado porqué no escribía nada para el blog ni para ustedes, y que en dónde se habría metido este loco escritor… Pues, he pasado por unas semanas en las que he necesitado urgentemente dos o tres clones míos, lastimosamente aquí no los hacen, así que me quedé con mi propio yo, tratando de que los días tuviesen más sol y las noches no fueran tan frías ni oscuras.

El ritmo de mi caminar aumentó considerablemente cuando me di cuenta que cada vez más se acercaba la fecha por la que había estado trabajando durante más de seis meses con mi equipo de trabajo, aquel grupo de extraordinarias personas que me han apoyado incondicionalmente desde hace 4 años y del cual estoy muy orgulloso.

Pasaban los días y mi preocupación por las cifras, los informes y las recaudaciones crecía, me desesperaba, incluso me provocaban dolor de cabeza, mi tristeza aumentaba al ver que los demás no cooperaban y daban claras muestras de apatía hacia el objetivo por el cual trabajábamos. Y les confieso que varias veces intenté, como quien dice, “abandonar el barco”, “tirar la toalla”, o “declararme en huelga”. Sin embargo, los que me conocen saben que no soy así, y a pesar de estar a punto de dejar todo, seguí y continué con el trabajo.

He tenido la experiencia, desde muy joven, de dirigir grupos de muchas personas, equipos conformados por individuos con formas de pensar totalmente distintas, coordinar grupos con diferentes clases de personas. La comunicación, el apoyo mutuo, el respeto y la coordinación son aspectos importantes para llevar a cabo cualquier obra en la que se dependa también de otras personas. Este año, como los anteriores, estas claves hicieron la diferencia, y la obra que nos propusimos a inicios de año, a pesar de tantos inconvenientes y obstáculos que nos encontramos en el camino, la alcanzamos.

Hoy, después de tres días de haber culminado la campaña que nos une a todos por una de las causas más importantes de nuestro país, hago una pausa y reflexiono sobre todo lo que he vivido durantes estos últimos 4 años, abro los ojos y siento que hemos crecido mucho más como seres humanos. Ojalá no tuviésemos que hacer esta campaña para darnos cuenta del dolor, la pobreza y tantas necesidades que existen en esta tierra, ojalá en vez de tanto criticar y hablar cosas sin sentido se dedicaran a actuar y ayudar. Hablo no solo de los que tienen el poder para hacerlo, sino también del que no lo tiene, porque hasta ese puede dar de sí para mejorar nuestro hoy y tener un mejor mañana.

Quizás una lágrima rodaría por mi mejilla por tantas emociones, por mirar atrás y ver todo ese camino recorrido, aquel camino que se inicia con tantas incertidumbres y termina meses después con saltos de alegría, abrazos de felicitaciones y suspiros de vida. Me llevo lo más importante, la satisfacción personal de haber hecho una obra que perdurará en el corazón de muchas personas, y eso me hace sentir el hombre más rico del mundo, eso me basta para seguir viviendo y compartiendo todas estas experiencias. Gracias a todos los que confiaron, los que creyeron y creen, a los que estuvieron allí, y a todos los que tienen la esperanza de vivir en un mundo mejor.

A mi equipo de trabajo, no quiero una placa de reconocimiento, solo quiero llevarlos siempre en mi pequeño cofre rojo, como uno de mis tesoros más valiosos. A ustedes. lectores y visitantes, gracias por leer el blog, no me he perdido... aquí estoy.