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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

domingo, 3 de enero de 2010

“Pantene” conmueve con nuevo comercial

Este es un comercial televisivo tailandés de “Pantene”, reconocida marca de productos para el cuidado del cabello.  En tan solo 4 minutos, los productores nos relatan la historia de una niña sordomuda que aprende a tocar el violín a pesar de los pronósticos adversos que tenía.  Es simplemente conmovedor, impactante y muy bien hecho, porque habla sobre la entrega a los sueños, la perseverancia, las luchas y las “diferencias” que algunos marcan en los demás.  Puntos para la gente de Pantene y esta nueva estrategia publicitaria… Disfrútenlo.

 

Detén tu tiempo unos instantes...

Parece que ya las personas no se conocen, ahora se conectan al infinito mar de mentes en el mundo. Parece que ya no se presentan, ahora se envían fríos mensajes por medios que ni siquiera saben lo que sienten, ni cómo se ven, ni lo que piensan. Parece que la distancia que antes nos separaba ya no existe, pero ahora por esa misma causa, más nos alejamos los unos de los otros.

Ahora un chico termina con su pareja con el simple hecho de cambiar su “estado actual”, y así todos sabrán que está soltero, y que tiene a 300 “amigos” enlistados, y que a la mayoría de ellos no conoce personalmente. Ahora la gente expone sus sentimientos en una pantalla (dicen que ayuda bastante), antes ponías la mano en su corazón y eras capaz de entender muchas cosas… nos alejamos, poco a poco. ¿Dónde están los verdaderos sentimientos (no los de un programa)? ...en una pantalla? ...en una máquina?

Los pulgares cada vez más se están ejercitando, parece una carrera contra la velocidad ¿a quién persiguen? Claro, no pueden dejar de estar “conectados” de su inmensa realidad que los arrastra hacia una cantidad inimaginable de posibilidades de encontrar a ese “contacto” que llene los “requisitos” descritos al inicio del perfil de sus muchas vidas, porque parece que una no es suficiente. Exigen tanto, que parece que es mejor que hagan su solicitud a una compañía especializada en construcción de máquinas, a encontrar a alguien imperfecto, con grandes defectos y errores, y aprender de ellos… No, es más fácil usar los pulgares.

Lo que antes nos escribíamos hoy va desapareciendo, ya la gente no cree en muchas cosas. Le estamos robando los niveles de congelación a los polos, ellos necesitan grados de frío para no derretirse; la humanidad utiliza esos grados para excusarse con los demás. Somos los causantes del cambio climático de nuestros corazones, y el de los demás. Con el simple toque de un botón desaparecemos a muchas personas, las borramos de nuestra existencia. El poder que tenemos es prácticamente increíble, borrar a las personas suena absurdo cuando sabemos que siempre van a existir… Pero sucede, las borran.

¿A quién tenemos frente a nosotros? Ahora limitamos nuestros días a las rutinas, a los horarios de quienes dicen que nos mandan, a la velocidad de una carrera que no existe, porque la verdadera competencia es contra nosotros mismos. Anhelamos más dinero cuando no vemos los tesoros que tenemos a nuestro lado, soñamos con fortunas, cuando la verdadera riqueza ya la tenemos. Queremos más objetos finos y valiosos, cuando sabemos muy bien que todo eso desaparecerá, incluso nosotros mismos.

Olvida por un momento los “estados”, los “amigos” que nunca has conocido, los mensajes sin tinta, las falsas pantallas, los “requisitos”, ya no ejercites tanto tus pulgares, ni obligues a otros a usarlos, olvida “desaparecer” a las personas (el tiempo se encarga de eso); olvida los objetos valiosos, la fortuna, y dime lo que sientes, lo que escuchas y lo que observas. Al iniciar un nuevo año detén tu tiempo unos instantes y comienza a pensar en lo que quieres para tí y para los demás.