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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

domingo, 9 de agosto de 2009

Desde la radio

El pasado viernes fui protagonista de una entrevista radial en una de las emisoras de la capital. El tema: "Comunidad GLBT en Panamá: activismo, prejuicios y legislación existente". Empezamos conversando (el locutor y yo), sobre la realidad de la comunidad en nuestro país y sobre la percepción que tiene la sociedad panameña sobre los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales. Me gustó mucho la naturalidad y el profesionalismo con que se trató este tema, más aún cuando el debate fue en forma libre y democrática, en estos días en que la democracia parace ser solamente de papel y no de hecho.

Los oyentes hicieron llamadas, y las que seguramente no iban a faltar eran sobre "Dios", la Biblia y la religión. "La gente se ha convertido, leyendo la palabra de Dios han habido homosexuales que se han recuperado de ese mundo de pecados e imperfección, y ahora son hombres de verdad", dijo una de las oyentes. "La Biblia castiga todos esos actos, como a los drogadictos, a los borrachos, a las prostitutas; ser homosexual es una debilidad del hombre, es algo que no puede permitirse", dijo otro de los oyentes. Era de esperarse, un tema tan controversial como este siempre trae opiniones y críticas fuertes, empezando por la iglesia y grupos religiosos.

Respeto las posturas religiosas de todas las personas, pero por un momento sentí que el Vaticano me había caído encima, y que ya estaba a punto de "arder en las brazas del fuego del infierno". Sin embargo, recordando a Jean Paul Sartre, el infierno del hombre está justo debajo de sus pies, es el suelo en el que estamos, ese infierno nosotros mismos lo creamos. No puedo entender cómo proclaman el amor al prójimo y a la vez aborrecen a quien también es su prójimo. ¿Por qué la iglesia le teme tanto a los "diferentes", si el mismo "Jesús" era un hombre común y corriente, que incluso defendía a las prostitutas de la lapidación (uno de los peores castigos de esos tiempos). No olvidemos a aquellos grupos que se dedican exclusivamente a matar homsexuales (crímenes de odio) y a cualquiera que contravenga a lo "normal establecido por las escrituras". Díganme, es eso una excusa para cometer un homicidio? ¿qué es más "normal": matar o tratar de vivir en paz? ¿Acaso no es esto el nacimiento de la homofobia?
Entonces, por qué hay tanta contradicción dentro de las propia religión. El poder de la iglesia juega un papel preponderante en el desarrollo de las sociedades y de las naciones, tal y como lo he mencionado antes. Sé que con todo esto que estoy escribiendo estoy echándole abono para el nacimiento de una discusión que muchos tratan de dejar a un lado, pero son temas que se debe hablar con altura, seriedad y responsabilidad. Los homosexuales son seres humanos como cualquier otro, sujetos de derechos y obligaciones. El hombre es la máquina más perfectamente imperfecta; por eso, y como dicen en la Biblia: "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".

Agradezco todas las llamadas, y a la de la señora que llamó diciendo que "hay homosexuales profesionales (médicos, ingenieros, abogados, etc...) que independientemente de su oorientación sexual son personas que hacen cosas buenas para el país". Ya ven que a los que catalogan como "diferentes" son capaces de construir cosas positivas para el mundo. Por eso resulta necesario que las leyes de las naciones se redacten en un clima alejado de la discriminación por razón de orientación sexual, que reconozca el derecho de las personas de la libre determinación, el derecho a la privacidad, el derecho a la sexualidad, a recibir trato justo y humano.

Agradezco a "La Exitosa, 95.3 fm" por darme la oportunidad de hablar sobre estos temas. A Frank Zappy, locutor y director del programa "Debate Democrático", los felicito por la excelente labor que realizan. Y gracias a todos los que sintonizaron la emisora ese día.

Saludos.
(Fotos de internet)