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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

sábado, 27 de diciembre de 2008

"En tu ausencia"

Un poema que muestra el lado más profundo de los sentimientos del hombre, lo que provoca la ausencia de alguien tan anhelado en la vida de cualquier persona, porque cualquiera puede vivir y sentir todo esto. Agradezco los buenos comentarios sobre las últimas entradas que he publicado en el blog, y me agrada saber que muchos se han sentido identificados con estas líneas. Espero que el poema "En tu ausencia" despierte sus sentidos, tal como lo han hecho los anteriores. Saludos... Erasmo Prado R.

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Llegaste en compañía del viento,

cual viaje de ave en el verano,

en que las alas dejan los pasados,

es como un anuncio de aquellos

que en un momento esperamos

y luego con el tiempo añoramos

convertirlos en sueños eternos.


Si pudieras llegar al centro de mi alma,

a lo más profundo de mi esencia,

sería largo el camino, paciencia…

que esto es más que una danza,

es un corazón en plena conciencia

que lucha por olvidar las ausencias,

aunque muchas veces lo silenciaran.


Y así… más allá del tiempo

encontraremos lo que soñamos,

lo que con tus manos has tomado

y desde lejos verás lo que siento,

muy cerca tocarás lo que he llevado,

quizás con un beso habrás logrado

transformar todos mis intentos.


Sin embargo, seguimos aquí…

olvidando esos bosques de soledad,

te pido, de lo oscuro no tengas piedad,

abre tu vida a lo que tienes frente a ti,

¡cuánto quiero que veas la verdad!

lo que necesito que estés junto a mi.

jueves, 25 de diciembre de 2008

25 de diciembre... un día especial.

Dicen que hace más de dos mil años nació un hombre que cambiaría por completo las cosas de este mundo, influiría tanto en las personas, en las sociedades y en las naciones, que no habría un momento en el que no se pensara en él. Que una vez al año celebrarían su llegada, y que un lucero en las alturas anunciaría el momento para celebrar dicho acontecimiento.

Hoy es un día que se celebra de manera diferente en todos los confines de la tierra, pero todos lo hacemos con los mismos objetivos. La unión con la familia, con nuestros seres queridos, compartir con nuestras amistades, reirnos por los momentos agradables y reflexionar por aquellos no tan agradables, son cosas que no solo debemos hacerlas hoy, sino todos los días de nuestras vidas.
Este no es un día cualquiera, es el día de toda la humanidad... Celebremos! Les envío un fuerte abrazo y Feliz Navidad a todos... - Erasmo Prado Rosas.

lunes, 22 de diciembre de 2008

"Dos días junto a ti" (Segunda Parte)

Esta historia no podía terminar así, es más... no sé si tenga un final. Espero que les guste...

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Mientras las notas de sus melodías favoritas rondaban por toda su recámara, un espacio aún se encontraba vacío. Luego de su partida no hacía más que pensar en él, lo soñaba despierto, lo dibuja con sus dedos en la luz que, como intrusa, traspasaba las cortinas de una de las ventanas de su estancia. Por un momento quiso estar solo, encontrarse con sus preguntas y viajar en busca de las posibles soluciones a tantos acertijos. Hasta el minucioso ruido de una gota al caer podía despertar en él todos sus sentidos, luego del transe en el que se encontraba, la más mínima presencia de cualquier cosa lo despertaría.

Y así fue. Levantó sus piernas y se dispuso a iniciar otro de sus solitarios días. Los acostumbrados pasos de sus mañanas lo forzaban a hacer un recorrido por las repisas de su legendaria biblioteca, y mientras observaba los títulos por los que ya había viajado, en su mente aún se guardaba, como el más caliente de los días, el recuerdo de esa última noche, el silencio de la partida y los latidos de su corazón.

Necesitaba mantenerse en pie, tenía que esforzarse por no caer, por no hundirse en el mar de las confusiones y esperar que alguien lo rescatara. Ya sabía que no dependía de nadie, y nadie dependía de él. Sin embargo, necesitaba de él, de su presencia; por sus venas corría el indeseado sabor de la soledad, la sustancia de lo desconocido y de la duda, la lucha entre el olvido y el pasado cada vez se acentuaba más. Era casi inútil marcar una distancia entre los dos.

No sabía con qué alimentarse, su cuerpo exigía una dosis de sus besos, el calmante de sus ojos y de la poción que lo invitaba a perderse en los rincones de su cuerpo. Quizás un lenguaje diferente lo haría aparecer ante su faz cual truco de brujo. Fue cuando se hizo valer de instrumentos que forman parte de su rutina, de lo cotidiano de su existir, y cual misterio que se revela aparecieron sus letras en la misma ventana que los había unido temporalmente hace mucho tiempo atrás. Le imploró su presencia, la visita a un cuerpo que lo extrañaba, y a un sentir que aún vivía por él.

La respuesta a su llamado fue positiva, en ese momento creyó en sus promesas, en sus luchas, en las ganas de nuevamente tenerlo. Y lo tuvo frente a él, pero su presencia era casi… inexistente, no había palabras, las miradas no se cruzaban, y en su cara se reflejaba el cansancio de un hombre que pasa días enteros buscando un camino en su propio camino. Para no ser extraño a su sensación, lo llamó a su lado, y aquella frontera que había desaparecido en la noche anterior, hoy se manifestaba y empezaba a delimitar su anhelada compañía. Sabía que algo estaba sucediendo, se confundía. No disimuló sus intentos y le tomó de la mano, una suave caricia recorrió sus dedos hasta llegar a sus brazos. Eso fue todo, no necesitó de más nada para percibirse suyo, el “efecto imán” hizo lo suyo y él lo siguió.

Las imágenes que observaban lo distraían, no le miraban y hacía que perdiera la vista de lo cautivador de sus ojos, y en el lecho la distancia se mantenía igual, fría, extraña, callada. El tiempo jugó su partida más estratégica y se lo llevó consigo, con el viento de lo importante y las manecillas de lo comprometido. Luego de consumir el elixir mañanero, sus pies dieron los mismos pasos que su última despedida, el mismo recorrido.

Un adiós no le fue suficiente para dejar de extrañarlo. Lo había vuelto a ver, había llegado a la salida de los laberintos con que lo había dejado en sus recuerdos, y en sus golpes de vida había encontrado una razón para seguir amándolo como cuando se lo proclamó por primera vez. Sin embargo, el tiempo le ganó, cayó al suelo cual vencido en luchas sin sentido, cual contrincante que pierde el más preciado de los tesoros, el más valioso de todos, el más anhelado.

El brillo del reflejo del sol en su escritorio se desvanecía poco a poco, y mientras bajaba las caracolas de su escalera todo a su alrededor se oscurecía. Con poco esfuerzo se dejó sentar, junto a sus manos estaban los fieles testigos de sus letras, los acompañantes que celosos observaban lo que había sucedido. Alcanzó un viejo papel y volvió a leer las letras que con lágrimas ya le había confesado…

Aquí estoy, en medio de todo
y afuera de la nada, queriendo
que digas algo; sigue sonriendo,
que aquí no hay nadie, solo un loco
apartando lo que le estuvo doliendo,
matando las sombras y sintiendo
esta vez, una vez, que no está solo.

¿Puedes ver la mitad de mi vida?
aquella que despierta en tus sentidos
lo que en mis labios has vivido,
y con tu faz hoy más me ilumina,
escuchando lo que tu voz me ha dicho,
que mis días ya no están perdidos,
déjame con esta sensación, deja que siga.

Que no haya más límites que esta piel
que agudizaras mucho más mi razón
te pedí, en un intento de canción,
embriagándome con tu extraño ser,
contagiándome de tus horas de pasión,
viajar más allá de la imaginación,
es todo lo que he querido hacer.

Que vengas conmigo y te quedes aquí,
mis motivos son más ciertos que el día
vibran como los veranos de mi vida
¡cómo te extraño cuando estoy sin tí!
cuando mis noches no te olvidan
porque olvidarte sería una loca osadía
un lanzarme al abismo sin poder vivir.

No contemos con el tiempo, olvídalo,
transforma todos los trozos del ayer
déjame hoy quedarme en tu querer
procura hablarme con tus latidos,
suavemente, en silencio te escucharé,
plasma en mi vida lo que no olvidaré
llévame de tu lado, llévame contigo.

Sentía que todo llegaba a su fin y que la historia se repetía. Tomó un poco de aliento, se levantó y siguió su camino, lo siguió a él.

jueves, 18 de diciembre de 2008

"Dos días junto a ti"

He escrito esta historia y quiero compartir con ustedes, volviendo a las raíces en las que encontré mi pasíon por la literatura y la escritura. Se desarrolla en dos días, en un rincón quizás desconocido, con dos protagonistas que nos envuelven con lo que están viviendo, y que a continuación les narro... "Dos días junto a ti"


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Pasó la distancia, pasó el tiempo, y la búsqueda de su ser parecía culminar. La noche aún era joven cuando la brisa empezaba a correr más fuerte, y aunque estuviesen dentro, ésta la sentían en sus caras como un despertar prematuro, sin sol, sin luz, cubiertos de oscuridad e incertidumbres, de muchas incógnitas y encuentros renovados.

No se detuvo en la búsqueda de sus labios. Aquella sutileza que ya había sentido meses atrás le volvieron a sus recuerdos, y en sus intentos de tenerlos junto con los suyos se dejaba llevar para elevarlo hasta el más alto y exquisito de los placeres. En aquellos días su sola presencia magnetizaba sus sentidos; hoy continúan causando el mismo efecto, la misma sensación se manifiesta en todo su cuerpo, como un estallido de emociones, como un trueno en medio de la tormenta o como un calmante para la desesperación.

Los latidos de su corazón aumentaban cada vez que lo abrazaba, cada vez que sus cuerpos se unían, cada vez que le susurraba al oído o cuando simplemente tomaba sus manos y suavemente con un beso las despedía. Aquel era un momento sublime, y quiso que esos segundos fueran infinitos… eternos.

Tanta oscuridad ha visto a su alrededor, que solo la podía disipar luz de los ojos que idolatraba. Nada era igual cuando él no estaba. Los días se convertían en huracanes, pasaban demasiado rápido y fuertes, las noches tampoco se detenían, y por más que buscaba su estrella en la distancia no le alcanzaba, la sentía lejos. No quiere perderlo. Ha volcado por completo su corazón, su alma y su existir por tenerlo a su lado.

Pasan muchas cosas, han pasado muchas tardes en su espera. Por más que quiere olvidarlo y hasta odiarlo, por mucho que lo intente… no puede. Sus letras le siguen escribiendo, siguen llamándole y clamando su nombre a los cuatro vientos. Siguen inmortalizando esas noches sin sueño, esas ganas de ser su dueño, de ser completamente suyo, sin más retrasos que las que ponga el sol al amanecer, y despertar abrazado a su total entrega.

Tal vez sea todo un sueño, y cuando despierte no lo vea junto a él. Quizás al voltear solo encuentre unas cuantas líneas con una fría despedida. Quizás sea todo un caminar con dirección desconocida. Pero lo conoce, y sabe que más allá de unos simples trazos, que un cruce de miradas y que un fuerte abrazo, hay algo que los une, algo mucho más fuerte, como lo que une al viento con las aves y las plantas a la tierra.

Pasó el tiempo, y pasó la distancia. Ha vuelto a tenerlo entre sus almohadas, entre los susurros de la noche y el sonido de sus respirar. No existían fronteras entre su cuerpo y el de él, y mientras lo miraba irse en un profundo sueño le habló a su corazón diciéndole:

Si supieras lo mucho que te quiero,
lo mucho que te he anhelado,
que esta noche en que te tengo
no se quede en el pasado,
déjame despertar en tu beso,
en lo seguro de tus brazos
y de nuevo dormir en tus deseos.

Levántame de este dolor,
olvida el ayer, llévame contigo,
quiero seguir con tu calor,
con lo que ya hemos vivido,
no te alejes, no te vayas mi corazón,
no me despidas con estos latidos,
que estoy loco por hacerte mío
y una vez más…
adueñarme de tus sentidos.


La noche los había cubierto con su manto de silencios, el sueño los aturdió y los encontró abrazados. Le tomaba de las manos como quien no deja ir un sueño que por fin se hace realidad. Pero como si todo estuviese escrito, al despertar… ya se había ido. No había líneas escritas, lo dejó con la esperanza de volverlo a ver y tenerlo entre sus brazos, para quererle no solamente como la había querido y amado ayer, sino para hacerlo hoy y por siempre. Y mientras se revolvía en los recuerdos de la noche, dijo:

- Si puedo volverte a ver, detendré el tiempo para ser el dueño de tus latidos. Seré tu vida y tu inspiración. No me des más, que con esto vivo... por ti suspiro...-

martes, 16 de diciembre de 2008

Tiempo después...

Estimados lectores y visitantes, sé que muchos se han preguntado porqué no escribía nada para el blog ni para ustedes, y que en dónde se habría metido este loco escritor… Pues, he pasado por unas semanas en las que he necesitado urgentemente dos o tres clones míos, lastimosamente aquí no los hacen, así que me quedé con mi propio yo, tratando de que los días tuviesen más sol y las noches no fueran tan frías ni oscuras.

El ritmo de mi caminar aumentó considerablemente cuando me di cuenta que cada vez más se acercaba la fecha por la que había estado trabajando durante más de seis meses con mi equipo de trabajo, aquel grupo de extraordinarias personas que me han apoyado incondicionalmente desde hace 4 años y del cual estoy muy orgulloso.

Pasaban los días y mi preocupación por las cifras, los informes y las recaudaciones crecía, me desesperaba, incluso me provocaban dolor de cabeza, mi tristeza aumentaba al ver que los demás no cooperaban y daban claras muestras de apatía hacia el objetivo por el cual trabajábamos. Y les confieso que varias veces intenté, como quien dice, “abandonar el barco”, “tirar la toalla”, o “declararme en huelga”. Sin embargo, los que me conocen saben que no soy así, y a pesar de estar a punto de dejar todo, seguí y continué con el trabajo.

He tenido la experiencia, desde muy joven, de dirigir grupos de muchas personas, equipos conformados por individuos con formas de pensar totalmente distintas, coordinar grupos con diferentes clases de personas. La comunicación, el apoyo mutuo, el respeto y la coordinación son aspectos importantes para llevar a cabo cualquier obra en la que se dependa también de otras personas. Este año, como los anteriores, estas claves hicieron la diferencia, y la obra que nos propusimos a inicios de año, a pesar de tantos inconvenientes y obstáculos que nos encontramos en el camino, la alcanzamos.

Hoy, después de tres días de haber culminado la campaña que nos une a todos por una de las causas más importantes de nuestro país, hago una pausa y reflexiono sobre todo lo que he vivido durantes estos últimos 4 años, abro los ojos y siento que hemos crecido mucho más como seres humanos. Ojalá no tuviésemos que hacer esta campaña para darnos cuenta del dolor, la pobreza y tantas necesidades que existen en esta tierra, ojalá en vez de tanto criticar y hablar cosas sin sentido se dedicaran a actuar y ayudar. Hablo no solo de los que tienen el poder para hacerlo, sino también del que no lo tiene, porque hasta ese puede dar de sí para mejorar nuestro hoy y tener un mejor mañana.

Quizás una lágrima rodaría por mi mejilla por tantas emociones, por mirar atrás y ver todo ese camino recorrido, aquel camino que se inicia con tantas incertidumbres y termina meses después con saltos de alegría, abrazos de felicitaciones y suspiros de vida. Me llevo lo más importante, la satisfacción personal de haber hecho una obra que perdurará en el corazón de muchas personas, y eso me hace sentir el hombre más rico del mundo, eso me basta para seguir viviendo y compartiendo todas estas experiencias. Gracias a todos los que confiaron, los que creyeron y creen, a los que estuvieron allí, y a todos los que tienen la esperanza de vivir en un mundo mejor.

A mi equipo de trabajo, no quiero una placa de reconocimiento, solo quiero llevarlos siempre en mi pequeño cofre rojo, como uno de mis tesoros más valiosos. A ustedes. lectores y visitantes, gracias por leer el blog, no me he perdido... aquí estoy.