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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Cuánto es demasiado?

No habia escrito nada. Admito que lo hice por los constantes esfuerzos en encontrarle una, dos o muchas respuestas, pasaron meses y aún eso no sucedía. Quizás tendía que dejarle eso al tiempo, que sea él quien me diga por fin cuánto es demasiado.

En nuestras vidas las medidas son cruciales, para saber cuánto tienes, cuánto debes, cuánto te hace falta, o cuánto has perdido. No pdemos dejar las cifras a un lado olvidadas en un escaparate e intentar ignorarlas cada vez que necesitemos o tengamos que hacer uso de sus crudas pero ciertas verdades. O por el contrario, las usamos demasiado.

Pero hay cosas que simplemente no se pueden medir, precisamente porque la cantidad la ponemos nosotros, depende de nosotros. Entonces, eso que no podemos medir se convierte en algo infinito, imperecedero, complejo, y hasta confuso... y allí nos preguntamos: tengo demasiado? debo demasiado? me falta demasiado? he perdido demasiado?... Pero, cuánto es demasiado?

Es la intensidad, es eso lo que mide lo demasiado que podemos dar, tener o perder. Esa medida no conoce de números, ella sí los olvida y los ignora. La intensidad conoce de esfuerzos, de esmeros, de luchas incesantes, de caminos interminables, y conoce de caídas, de lágrimas y de tristezas. Conoce mucho de lo que es demasiado, ella tiene dos caras, y según nuestros sentimientos y lo que llevemos por dentro, así mismo nos va a mirar.

¿Cuánto es demasiado amor? ¿Cuánto es dar demasiado? En ocasiones no podemos ni decir cuánto hemos esperado, y solo respondemos "he esperado demasiado", pregúntale a tu intensidad, a tus ganas, y es muy seguro que encontrarás más de una respuesta. No serán cifras, será todo lo que hemos vivido, aprendido y compartido, allí estarán las respuestas  cuándo te preguntes "... será que doy demasiado?... será que ya tengo demasiado?... o será que estoy fallando demasiado?"

Soy de los que piensan que nada es absolutamente demasiado cuando lo alcanzamos de buenas maneras, y aunque algunos no le tomen importancia y lo vean por el lado feo de la intensidad, lo importante es que eso que llevamos dentro lo expresemos, para que entonces lo verdaderamente demasiado se vuelva visible, palpable, cierto, existente para nosotros y para los demás.

Quizás en algún momento no sepamos ponerle señales de alto, o nos quieran obligar a frenar; serán obstáculos y luchas que nuestra intensidad tendrá que enfrentar para demostrar entonces cuánto es demasiado.

- A todos aquellos que se dejan llevar por sus sueños, y por lo que quieren en sus vidas, no se preocupen, lo demasiado lo ponen ustedes, y nadie más...