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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

martes, 23 de febrero de 2010

Las conductas discriminatorias (2)

Existen una serie de factores que contribuyen al desarrollo de las conductas discriminatorias, dentro de los cuales es posible mencionar los siguientes:


1. Los Prejuicios

El prejuicio es una opinión o idea que una persona forma con relación a otra o a un grupo determinado, frecuentemente se traduce a una actitud o conducta de reserva o rechazo. El prejuicio es una cuestión subjetiva, donde la diferenciación es lo más importante, a pesar de que estas diferencias, en la mayoría de los casos sean falsas.

El prejuicio no es resultado de las características propias del individuo, surge por asociarlo o identificarlo como integrante de un grupo determinado; en ese sentido, sería posible discriminar a alguien, aún antes de conocerlo, ya que esta conducta obedece a que se tiene una idea preconcebida.

El prejuicio está tan extendido que ha dado lugar a la creencia popular de que es inevitable y universal. Al respecto resulta pertinente aclarar que el prejuicio no obedece a cuestiones genéticas o hereditarias, nadie nace con prejuicios, estos se adquieren, se aprenden y se reproducen socialmente. Un ejemplo que nos concierne es que se asocia a cualquier persona gay o lesbiana como que no tienen capacidades para ejercer cargos gerenciales y solamente se les presenta en telenovelas u otros programas como peluqueros, meseros, cocineros, diseñadores, etc. Enfocando así una imagen prejuiciada del sector.


2. Los estereotipos

Un estereotipo es una creencia rígida y generalizada sobre determinados grupos de personas, que permite considerar a todos los miembros de un grupo como portadores del mismo conjunto de características. El estereotipo se forma al atribuir, de manera exagerada, a todos los integrantes de un grupo, determinadas características, las cuales únicamente pueden observarse en algunos miembros de ese grupo. De tal suerte, se juzga a las personas no en función de sus propias características, sino a la concepción de que estas no son dignas de tomarse en cuenta. A manera de ejemplo es posible mencionar la imagen estereotipada que se tienen de las personas homosexuales, al considerarse que “todos” se visten de mujer, toman actitudes afeminadas, solo se dedican a la peluquería y a la moda, etc.

La intolerancia es el resultado de la incomprensión, el temor y el rechazo a lo que se considera “diferente”, y se traduce en la falta de respeto por las distintas opiniones, costumbres, tradiciones y estilos de vida ajenos, situación que fomenta la adopción de conductas discriminatorias. La intolerancia imposibilita la convivencia armónica entre grupos y personas que tienen distintos estilos de vida, costumbres, tradiciones. Por ejemplo, cuando se margina y se juzga moralmente a quienes tienen una orientación sexual distinta.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Las conductas discriminatorias (1)

La discriminación es una construcción social que vulnera la dignidad, los derechos y las libertades individuales del individuo, y se ha desarrollado de una forma tan exagerada que, en repetidas ocasiones las personas la aceptan e incluso fomentan, sin tomar en cuenta las consecuencias de su comportamiento.

Discriminar implica separar, distinguir, diferenciar, excluir. La noción de discriminación siempre está relacionada con la idea de tratamiento, e implica acción o abstención de acción; también implica hacer o no hacer algo con respecto a alguien. Precisamente, la discriminación existe, porque los individuos son tratados de manera diferente; por lo tanto, diferenciar o discriminar en sentido negativo deriva en un trato desventajoso.

Aquellos que discriminan generalmente se encuentran en una condición o posición económica distinta de quien la sufre, pues los discriminados frecuentemente no están en condiciones para enfrentar esta conducta y defender sus derechos, ya que los desconocen o ignoran los medios para hacerlo valer, además de carecer de los recursos necesarios para acudir ante la justicia.

El “Diccionario de la Sexualidad” de Claudio Von Perfall (2000), desarrolla el significado de la palabra discriminación como:

“Trato desfavorable dispensado a una persona o a una colectividad. Normalmente, es el producto de prejuicios, de distinciones injustas y arbitrarias (…)”



Características de la discriminación:

  • Es una actitud que surge de las relaciones entre los diferentes grupos sociales, la cual se caracteriza a partir de la opinión que un grupo tiene sobre otro.
  • Está basada en la pertenencia grupal y no en las cualidades o en los defectos específicos del individuo.
  • Se pretende justificar a partir de las características o de la condición de la persona discriminada, como son: raza, origen étnico, género, orientación sexual, edad y condición social, física, mental o económica.
  • Es una conducta socialmente presente, se aprende rápido y tiende a volverse una práctica cotidiana.
  • Se presenta en todos los ámbitos de la sociedad: económico, político, social y cultural.
  • Es multidimensional, porque se manifiesta en distintos individuos, grupos y comunidades.
  • Es progresiva, debido a que una persona puede ser discriminada por distintas causas; los efectos de la discriminación se acumulan e incrementan, produciendo un daño más grave y dando lugar a nuevos problemas y a una mayor discriminación.
  • Evoluciona, porque adopta nuevas formas y modalidades. En la sociedad constantemente aparecen nuevas situaciones que son utilizadas como pretexto para la manifestación de conductas discriminatorias.
  • Obedece a distintas causas, pero el resultado siempre es el mismo: la negación del principio de igualdad.
  • Existen diferentes tipos de discriminación que van desde las manifestaciones orales, los comentarios despectivos y el insulto, hasta la privación de derechos, las amenazas y las agresiones físicas.
  • En estos casos, los actos y conductas ocasionan un daño moral, físico, psicológico o material a la persona discriminada, así como un daño a la sociedad, al fomentar una división que la enfrente y la fragmenta.

Además de poseer estas y otras características que con el tiempo van evolucionando, existen factores sociales que contribuyen al desarrollo desmedido de las conductas discriminatorias en todos los sentidos. Estos factores los estudiaremos en la próxima publicación.

Saludos.

lunes, 8 de febrero de 2010

Interior vs. Exterior

Superficial. Esa es la primera palabra que cruza por mi mente cada vez que salgo a las calles de esta esquina del mundo. Definitiva e inevitablemente otras cosas como la moda, el auto último modelo, la ropa de marca, los lujosos edificios, los cuerpos de revista, el novio con más dinero o la novia esculturada como con un bisturí... Vanidad, intentos inconscientes que llegan casi al narcisismo, invaden constantemente la vida, alma y corazón de cientos de miles de personas. Eso me entristece.

Lo he dicho antes. Es cierto que existen ciertas cosas que sí facilitan nuestra existencia en esta tierra, pero hay quienes cambian por completo el significado de esas “facilidades” o “comodidades”, llevándolo a los límites de persuadir hasta sus propios sentimientos convenciéndose estos de que deben quedarse en silencio por un tiempo. Todo allá afuera tiene una máscara, una careta que nosotros mismos le hemos colocado para cubrir aquello que llevamos por dentro, y quizás de esa forma conquistar el hambre de los demás por adquirir o comprar y tener más y mejores cosas. Eso me entristece.

Ya no responden a lo que les dice su voz interna, sino a lo que se lee o se vé en las revistas, en los periódicos, en la televisión, en el internet, o incluso hasta en las palabras de cualquier extraño que se graduó con honores en brindar consejos de belleza. Es mejor que escuchemos bien lo que pensamos y observémos lo que hacemos, nadie es dueño de nuestras vidas más que nosotros mismos, nadie puede hacernos más feliz que nostros mismos.


Pero cuando nuestro en alrrededor han disfrazado la felicidad y lo verdaderamente hermoso, cuando allá afuera sólo se escuchan gritos de violencia y desesperación, cuando las almas se ven apagadas por la incesante búsqueda de la belleza a costas de lo material, cuando observas que tu pueblo sufre las arrogancias de quienes nos dicen gobernar, cuando te das cuenta que los sentimientos tienen el nivel de congelación que necesitan los polos para no derretirse, cuando sucede todo eso y más... eso me entristece.


No sé hasta dónde vamos a llegar. Ya la gente no detiene su tiempo por un instante, sino que van corriendo como si los persiguiera algo que poco a poco los consume, los degrada y al final los ciega por completo. Cuando salgo a la calle, en medio de todo el ruido que absorve mi voz, en medio de la selva de concreto, aún me parece escuchar algunos corazones que se mantienen latiendo, algunas palabras de sinceridad y otros tantos gestos que conllevan verdaderos sentimientos; el resto es la imagen de máquinas que responden tan fácilmente a las órdenes de un “no se qué”... eso me entristece.


Sin embargo, a pesar de la velocidad que llevan algunos allá afuera, todavía existen quienes valoran lo que es tener un corazón, quienes escuchan sus latidos y el palpitar de los demás, ese es el verdadero lenguaje humano; hay quienes tienen más que un par de ojos, te observan con sinceridad, traspasan la realidad superficial y llegan a la realidad del verdadero ser. Quizás aún existan cosas que ciertamente nos hagan felíces y que no nos engañen con una máscara de superficialidad, quizás eso cambie mi tristeza y la tristeza de mucho otros que coinciden con todo lo que acabo de escribir.

La vida pasa demasiado rápido, nuestra estancia en este mundo es muy corta como para cegarnos con las vanidades de lo exterior. Tomemos más en cuenta nuestro interior y el interior de los demás.


Un abrazo...
Erasmo Prado Rosas