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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

lunes, 22 de septiembre de 2008

El espejo de mi vida

"El espejo de mi vida", un poema muy profundo que ha brotado de mis manos y de lo más recóndito de mi ser. Ya ven, mis manos continúan haciendo muchas cosas a la vez...

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He repasado estos últimos días,
he vuelto de ellos con preguntas,
algunos han desvanecido mis dudas,
despejando lo que tal vez sería,
lo que acabaría en todas las sumas,
respondiendo a todas mis luchas,
dándole un sentido más a mi vida.

Cada vez que hago un intento,
cada vez que en tierra me desplomo,
cuando con las sombras estoy solo
y solo escucho el susurrar del viento,
es allí en que vuelvo a ser yo,
ante las palabras dejo de ser sordo
y me levanto con esto que hoy siento.

Si con palabras me refiero al corazón,
a aquel señor que ya tiene un motivo,
aunque en ocasiones entre en conflicto
con su extraña compañera ‘la razón’,
él ya tiene muy adentro, les digo,
algo que ilumina hoy sus caminos
es lo que todos llamamos ‘pasión’.

Todas mis horas, todas mis noches,
cada uno de mis gritados latidos,
cada uno de mis callados quejidos,
ninguno de ellos serán suficientes
para apagar estas ganas de lo vivido,
esto de tener más que un respiro,
más que una voz, aunque mucho cueste.

Perdónenme si alguna vez fallé,
si no he sabido dar más de mí,
o si he dado tanto que no me medí,
si me buscaron, no estaba o falté,
lo que sucede es que quiero vivir,
de cualquier forma… esto decidí:
trataré de hacer las cosas bien,
existiré más que un simple ser.

domingo, 14 de septiembre de 2008

La huelga de mis pinceles

Mi caballete está molesto conmigo, los pinceles se han ido de huelga y los tubos de pintura acrílica se han cerrado por completo, mi caja de instrumentos y materiales ha colocado un letrero que dice “Cerrado por abandono”, y los canvas ya pintados están celosos por no tener a otros con quienes recostarse a la pared.

Si nos dejáramos llevar por las fantasías que en ocasiones creamos en nuestra mente, les diría que todo lo que les acabo de describir es cierto. Si, extraño mucho mis pinturas, extraño mucho esos vivos y a veces lúgubres trazos que han evocado en varias personas comentarios de ánimos y motivación. Pero es difícil hacer que mis manos produzcan tantas cosas a la vez, no puedo hacer que escriban, dibujen, pinten, o que transformen mis días a la vez.

Cuesta mucho tener que dividir el tiempo y darle un espacio a cada cosa que nos gusta hacer. Cuesta mucho dejar algo a un lado, voltear y mirarlo y dejarlo allí sin tan solo tocarlo. Esto del arte en ocasiones resulta tan complicado, cuando no debería ser así, cuando debería cumplir siempre su misión dentro del “proceso creativo”, pero hasta eso es imperfecto, hasta en eso podemos ver confusión.

Intenté montar una exposición (aún lo tengo como un ambicioso proyecto) recibiendo solamente respuestas negativas, tonos altaneros, y decisiones de grupitos que pretenden manipular el arte en aquellos lugares que se dicen “galerías”. Ya les digo, lugares de los que recibimos este tipo de respuestas no deben llamarse así. Todo esto dio como resultado el nacimiento de un sentimiento de inmensa molestia, pero eso no fue impedimento para continuar con mi producción y con cosas mucho mejores.

Hoy estoy en otra etapa, algo que años atrás había significado mis inicios, hoy lo renuevo con diferentes líneas y sombras para convertirse en un trabajo gratificante y que poco a poco va progresando. Esta es la razón por la que mi caballete y sus compañeros están molestos conmigo. He tomado los pocos lápices que aún guardaba de aquellos años y compré una libreta barata para iniciar con las primeras figuras, siluetas y cuerpos. Mis dedos se ennegrecieron tratando de invocar las luces y aplacar las sombras, y el borrador se fue minimizando por tanto cortarlo para obtener su ayuda en uno que otro efecto. Sin embargo, a pesar de todas estas andanzas de muchas horas puedo decir que lo que brotaba de esos fondos blancos me sorprendieron.

Ahora… no sé qué será lo próximo. Cierro los ojos como cuando sentimos desesperación, y me doy cuenta que estoy haciendo todas estas cosas a la vez. No puedo dejar ni una sola manifestación de mi arte fuera de mis manos, de mi mente o de mis sentimientos. Los que saben de lo que hablo y lo han experimentado, por favor díganmelo, y díganme qué han sentido, porque soy joven, porque quiero hacer las cosas bien y porque aunque sea un ser humano, no quiero cometer tantos errores, y mucho menos en algo que me gusta hacer.

No le hagan caso al letrero de mi caja de instrumentos, son los celos que la tiene así. Ya le dije que el cariño que le tengo es grande y especial; ella, mi caballete, los pinceles y ahora los lápices son los artífices de mis creaciones, los testigos de mis días, y los que me han convertido en mucho de lo que soy hoy, siempre se los agradeceré.

Los dejo con uno de mis nuevos dibujos, espero les guste. Si quieren ver los otros, sólo denle clic sobre la imagen.

Saludos.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Un llamado a la conciencia


He presenciado en un canal de televisión por cable un programa (parecido a una teletón) llamado “Stand up to Cancer”, que se realizó el pasado 5 de septiembre en los Estados Unidos, donde unieron a tres grandes cadenas de televisión para presentar artistas, deportistas, políticos, empresarios, testimonios de personas tan comunes como cualquiera, que tienen o han sobrevivido al cáncer (de mamas, de colon, de próstata, de la piel, etc.), con el fin de recaudar el dinero necesario para continuar con las investigaciones y encontrar la cura definitiva y ganarle la batalla a esta enfermedad que mata a 500 mil estadounidenses por año. Algo sumamente triste y doloroso.

¿Y qué hacemos en nuestro país? Sé que puede haber varios de ustedes que estarán pensando en innumerables campañas y eventos que se realizan año tras año para recaudar fondos y apoyar la lucha contra este tipo de enfermedades o de cualquier otro mal que afecte a sectores vulnerables de la población. Pero no basta con recordarlas. Como siempre, los grandes países (quizás por la capacidad que tienen y los recursos) nos dan cátedra cuando se trata de organizar eventos altruistas, cuando se trata de unir a todo un país en pro de una causa, cuando se trata de en verdad ponerse la mano en el corazón y recordar a todos aquellos que, en este caso, han fallecido de cáncer.

Tengo 4 años de estar apoyando incondicionalmente a una campaña que inicia a mediados de año y culmina en el mes de diciembre; un evento que en nuestro país se realiza desde hace más de 20 años. Mi experiencia ha sido muy gratificante, no por el dinero recaudado ni por el apoyo que he recibido de cientos de personas, sino por el hecho de saber que estoy haciendo algo bueno por el futuro de las próximas generaciones. Les confieso que me ha hecho crecer como ser humano y me ha permitido ver realidades que nunca había podido ver; cosas muy tristes y dolorosas he tenido tan cerca de mí durante los meses de la campaña, que las fuerzas para no derramar una lágrima son incontenibles. Al final todo se reduce a un instante, a un momento entre esa imagen que tengo en frente y todo lo que nos rodea; es allí en que sientes que tu corazón deja de latir y lo vuelves a encender para seguir luchando por eso que tienes en frente tuyo.

Al contarles mi experiencia no pretendo que ahora se vuelquen hacia todas las fundaciones, organizaciones y asociaciones que tienen como objetivo una mejor calidad de vida y las apoyen (pero sería muy bueno que lo hiciéramos). Lo que quiero es que pensemos un poquito más, que veamos más allá de lo que nuestros ojos pueden ver y pensemos en los que vienen detrás de nosotros. Grandes enfermedades están atacando a la humanidad, y la mayoría se están quedando de brazos cruzados, somos muy pocos los que nos unimos para derrotarlas. Enfermedades como el cáncer, la diabetes, el VIH/SIDA, se están convirtiendo en armas que nos han declarado la guerra para acabar con millones de personas al año. Los recursos que se destinan para su investigación y la búsqueda de las posibles curas son muy escasos, en proporciones no son suficientes para atender por igual a todo los pacientes afectados; mientras tanto, la guerra la seguimos perdiendo.

Si dejáramos de hacer “reunioncitas” todas las semanas, si tan solo dejáramos la apatía, si nos olvidáramos de ser ignorantes, haríamos grandes cosas. Si no fuéramos tan políticos y en verdad construyéramos soluciones a nuestros problemas, grandes cosas haríamos. Si recordáramos a todos los que han fallecido luchando contra una enfermedad terminal, si apoyáramos a aquellos que han sobrevivido dos o tres veces a algunas de estas enfermedades, grandes cambios generaríamos. Nuestros niños, los que vienen caminando detrás de nosotros, serán las futuras víctimas de todas estas cosas si las seguimos haciendo. Nosotros ya tenemos nuestra misión definida, nos corresponde asumir nuestros puestos a conciencia y salvar muchas vidas.

En ocasiones me he sentido muy cansado, pero eso no ha sido excusa para seguir en mi lucha, para arrodillarme y hacer que una cara vuelva a sonreír, porque esa sonrisa me da inspiración, me da vida. Porque hoy puede ser tu mejor amigo o amiga, tu pareja, tu novia o novio, algún familiar… mañana podemos ser nosotros los que necesitemos que nos ayuden y nos alienten a seguir viviendo. Espero no ser el único que tenga estas ganas de ayudar, y que tú, que estas leyendo estas líneas también te sumes a esta causa. Que no sea necesaria una campaña de concienciación temporal, sino que perdure por siempre, y que lo poco que hacemos se multiplique con cada día que pase. Es nuestra misión.


¿Qué opinan si se organiza un evento como el del cancer, pero sobre el VIH/SIDA? ¿y si lo hacemos aquí en Panamá? Ideas, opiniones... espero sus comentarios.


- Este es el link de stand up to cancer: standuptocancer.com