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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

martes, 5 de abril de 2011

Lesbianas sometidas a "violaciones correctivas" en Sudáfrica

Thembi (nombre cambiado por seguridad), fue sacada de un taxi junto a su casa, golpeada y violada por un hombre que decía orgullosamente que él la estaba ¨curando¨ de su lesbianismo.

Sudáfrica, conocida como la "Nación del Arco Iris", ha levantado admiración mundial por sus esfuerzos en la lucha contra la discriminación tras el periodo del 'apartheid'. Fue el primer país cuya constitución estableció la protección de todos los ciudadanos contra la discriminación por motivos de orientación sexual. Pero diversas organizaciones locales están reportando múltiples casos de "violaciones correctivas" cada semana y la impunidad predomina.

La práctica de la 'violación correctiva' se basa en la idea escandalosa y totalmente falsa de que una mujer lesbiana puede 'convertirse en heterosexual' si es violada. Este atroz crimen ni siquiera es considerado como un "crimen de odio" en Sudáfrica. Las víctimas son a menudo mujeres negras, lesbianas, y marginadas. Ni siquiera la brutal violación en grupo y el asesinato en el año 2008 de Eudy Simelanede, la heroína nacional y antigua estrella de la selección sudafricana de fútbol femenino, logró darle un vuelco al problema. La semana pasada, el propio Ministro Radebe insistió en que el motivo es irrelevante cuando se trata de crímenes como la 'violación correctiva'.

Sudáfrica se ha convertido en una capital mundial de la violación. Una niña sudafricana que nazca hoy tiene más probabilidades de ser violada que de aprender a leer. Es algo impensable, pero una cuarta parte de las niñas sudafricanas son violadas antes de cumplir los 16 años. Son muchas las raíces del problema: la percepción de la existencia de unos 'derechos' masculinos (el 62 por ciento de los chicos mayores de 11 años creen que forzar a alguien sexualmente no constituye un acto de violencia), el empobrecimiento, los asentamientos superpoblados, el número de hombres desempleados y excluidos, y la aceptación por parte de la comunidad. Y, en los pocos casos en los que las agresiones se denuncian ante las autoridades, se encuentran con una respuesta policial lamentable y unas decisiones judiciales excesivamente permisivas.

Nota tomada de: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93212