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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

domingo, 17 de agosto de 2008

¿Qué es el retrato?

Sé que muchos saben lo que es un retrato, una foto, una imagen de una persona o de algo producto de el uso de un medio con el cual se imprimen esas imágenes. En la entrada “El Inicio” al final del último párrafo les dije que quería que vieran “El retrato”. No me refiero a una simple imagen o a la representación de un momento en un simple papel. Voy más allá de eso.

En este caso retrataremos por medio de las palabras, a fin de cuentas eso es lo que hacemos cada vez que nos disponemos a escribir sobre nosotros mismos o sobre algún tema en específico ¿habían pensado en eso? No utilizaremos cámaras digitales, ni la última tecnología para capturar imágenes por medio de sensores de movimiento o de voz. En su lugar tendremos a nuestras manos como los mejores artefactos para transferir información desde nuestra mente hasta el papel, o a la pantalla. Olvidémonos de presionar botones, de enfocar, de buscar el mejor ángulo y el más perfecto fondo. Inténtenlo, les prometo que será algo sencillo y simple.

Describamos cada movimiento, plasmemos cada sentimiento, transmitamos nuestros pensamientos, lo que queremos y lo que no deseamos, lo que soñamos y lo que hemos olvidado, las cosas por las que hemos luchado y por las que nos han vencido. No se trata de una biografía no autorizada, porque no hemos fallecido y tampoco queremos que conozcan cosas muy nuestras y que quizás aún no hemos vivido, y que se hagan ricos a costa de eso. Tampoco es un “currículum vitae”, tratemos de que sea como lo que una vez observé en una valla publicitaria: ‘menos currículum, más vitae': más vida, menos recorrido… o quizás menos rapidez (lástima que el anuncio promocionaba la botella de Juanito, espero sepan a lo que me refiero)

Entonces el retrato será la vida, de hecho “es” la vida. Las imágenes son inmortales, a menos que las quemes, las rompas o las deseches. Nuestra vida es perecedera, no es como las imágenes, pero pronto llegará a su fin. Si esto es así, entonces la imagen de nuestra vida será todo lo que en algún momento vayamos a escribir o lo que hagamos (porque es algo que muchos recordarán), ya que tanto las fotos como la vida misma en algún momento se van a terminar.

De eso se trata este blog, de retratar al hombre desde lo más simple hasta lo más complejo y misterioso de su naturaleza. Tendremos muchas preguntas a medida que iremos armando el retrato, muchas a las que no encontraremos respuestas, porque así somos: humanos; las respuestas que obtendremos se darán cuenta que siempre las hemos tenido, dejen de retratar con cámaras de sensores de movimiento y verán lo que estoy diciendo.

¿Para ustedes... qué es el retrato?

Lo que me dió la vida

Desde hace muchos años me adentré en el mundo de la literatura, la poesía y el verso, me fui embriagando de constantes emociones al escribir cada letra de poemas, cuentos y alguna que otras historias. Nadie ha tenido acceso a ese misterioso libro en el que he escrito muchas de las páginas de los días que he vivido. Sin embargo, quiero empezar a compartir con ustedes algunas de estas piezas. El poema original tiene otro nombre, lo he cambiado porque aquel nombre está inmerso en los versos del poema.

No pretendo que entiendan más allá de lo que dicen estas palabras, pero si lo hacen estaría muy contento de ver cómo más personas tienen sus ojos verdaderamente abiertos al mundo de hoy...


"Lo que me dió la vida"

Dale un sentido a mi nombre,
mira lo que puedo hacer,
lo que vive más de un hombre
es lo que yo puedo ver.

Con una palabra menciona mi vida
y con las siguientes su camino,
sonríe junto a mi dicha
y llora cuando he caído.

No más máscaras ni antifaz,
cada noche tendrá una estrella,
esto es lo que soy, mi identidad,
en mi vida es lo que centellea

Podrán encontrarme más allá del sol
y un poco más cerca de ti,
cada vez que quieran una razón,
dentro de todos podré existir.

Recuerdo hoy mis pasados
y no olvido lo que he vivido,
más me aferro lo que tengo al lado,
más dignifico lo que he sentido.

No cambies más mis pasos,
no transformes mi camino,
que si esto es lo que he escrito,
lo que ha brotado de mis manos,
no lo tengas hoy por escondido,
procura aunque sea un poco amarlo,
incluso más allá del infinito.


-Saludos.

Opinión en otro blog

Esta es una opinión que dí en el blog de Alvaro (alserdistinto.blogspot.com), el cual recomiendo su lectura por la riqueza de sus letras...

"Exhibicionismo, desnudismo y sociedad"

Todos estamos atentos a los Juegos Olímpicos durante estos días y sobre quiénes rompen los famosos records mundiales, pero muchos no saben que la historia de las olimpiadas se remonta a la exaltación de la figura masculina cuya génesis es la Grecia antigua, en que los atletas practicaban las diferentes disciplinas deportivas desnudos, al considerar la desnudez y la exhibición de sus genitales como atributos de plena hombría, es por eso que a los artistas del Siglo IV y V, les interesaba el estudio del cuerpo humano hasta su más mínimo movimiento. Esto del desnudo masculino no es de ahora, si no de tiempos remotos, y así allí donde podemos encontrar su verdadera razón de ser.

Con el pasar del tiempo nos preguntamos ¿de dónde ha surgido el impulso a ese ocultamiento? ¿Qué tienen de peculiares tales órganos frente a la nariz, las orejas o la boca, que con entera naturalidad llevamos al aire? ¿Acaso no son también parte de nuestro cuerpo?

Creo que tiene que ver con el pudor. Dicen que nos tenemos que vestir porque debemos ocultar nuestras partes púdicas, porque es vergonzoso andar por la calle desnudos, porque va en contra de la ley, la moral y las buenas costumbres. Que alguien salga a la calle así para que vea como: 1.) la gente se asombre 2.) la gente se asombre y empiece a gritarle obscenidades o groserías, 3.) produce accidentes inesperados (porque los frenos en ese momento no van a funcionar y menos si es alguien que se ve bien); o en el peor de los casos 4) se lo lleven detenido, porque la “ley” así lo prohíbe. En el último caso se vale el dicho de que las leyes se hicieron para romperse.

El hombre ha creado tantas leyes como le ha sido posible. Prohibir la exhibición de los genitales e incluso censurarlo para que los niños no vean esas imágenes desde pequeños ha sido una de las más pesadas tareas. Lastimosamente los medios de comunicación no han hecho su labor como tales, lo único que han producido es el nacimiento de tabúes y el desarrollo de formas de pensar adversas a lo que orientación y educación sexual se refiere.

Por otra parte, las escuelas. A los niños les empiezan a explicar el funcionamiento de sus partes genitales desde los 7 u 8 años, cuando desde que nacen ya tienen un contacto muy íntimo con sus órganos, claro, de una manera muy diferente a la de un adolescente de 15 o 16 años.

Es verdad que son los padres los que en teoría deberían ir inculcando a sus hijos los conceptos sobre su sexualidad y la diversidad que puedan encontrar en la misma, pero seamos realistas, los padres de hoy no hacen eso, están preocupados por tener un hijo económicamente rentable (“que vaya a un concurso de canto, que cante, que gane y vaya a Latin American Idol y gane mucho dinero”, como pregona la obra “Karaoke Emocional”), dejando a un lado estos temas, para que en el futuro, aquel adolescente, que antes era un niño, se encuentre con múltiples problemas con su sexualidad y hasta con su personalidad.

Si, de nosotros depende que las próximas generaciones manejen mucho mejor el sentido de la integridad entre su sexualidad (físico/mental) con la diversidad de seres humanos que se encontrará en el transcurso de su crecimiento, pero si somos pocos los que pensamos así, las “leyes de los hombres” nos prohíben hacer ciertas cosas, y cleros completos nos censuran, el trabajo será un poco difícil, más no imposible.