visitantes

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

domingo, 14 de junio de 2009

La naturaleza del artista

Tantos significados le han dado a los artistas que me atrevería a decir que no existe algo preciso que los defina como tal, debido al conjunto de tantas cosas que envuelve esa sola palabra: artista.
La palabra artista proviene del latín “ars”, “artis”. Platón dio la primera definición de esta palabra, al decir que el artista era un hombre de Dios. También se refería a una “locura divina”, dividiendo la locura en dos: una psicópta y una teópata. La primera hacía referencia a las enfermedades de los seres humanos. La segunda era la enfermedad de los artistas, místicos, poetas, filósofos. Consideraban a este segundo tipo de locura una alteración del estado normal del hombre causado por la divinidad o por un ser supremo.

Todo artista tiene un don especial, es carismático consigo mismo, con su creación y con el mundo que lo rodea, siempre y cuando sea para el bien y no para el mal. Es responsable por sus actos, y como ser humano debe afrontar las consecuencias de los resultados de sus manifestaciones, es decir, de sus obras de arte, la cual es como poesía, es pensamiento y sentimiento juntos, pintados, escritos, dibujados o hablados.

El artista debe ser auténtico e íntimo en relación a su arte. La gente necesita de los artistas, no para convertirse en los dueños de sus palabras, sino para ser mediadores entre los conflictos de la existencia humana y los poderíos de las ideologías conservadoras y autoritarias. Los artistas no responden a ninguna voz, solo a la de su propia vida, poseen ciertas características que los diferencian de los demás, de lo común y lo ordinario, y eso los hace ser únicos.

Debe lograr unir el cuerpo con el espíritu, su creación con lo imaginario. El artista transforma la percepción normal que tiene el hombre del mundo para que logre verlo como algo infinito e imperecedero, aunque sepamos que algún día todo terminará. Ya la concepción que se tenía del arte en tiempos de Platón ha cambiado. Hoy se espera que el artista refleje un mundo desvelado por tanta violencia, donde critique y reproche las crueldades de la maldad y el odio, dejando claro su tristeza por la corrupción del corazón y de los sentimientos plásticos.

Si, los artistas tienen una alteración del estado normal del hombre, pero podría decir que su sintomatología responde a la necesidad de una revolución de ideas para el mundo y un hablar silencioso dentro de sí mismo, el cual muchas veces no es comprensible por los expertos, sino sólo por ellos mismos. En cada obra de arte el artista deja algo de su vida y de su existencia, por lo tanto, cada vez que sus manos se alejan de su creación se va también una parte de él, por eso necesita de su savia infinita, aquella inspiración que le permita dar ese nuevo aliento.

El artista es capaz de mirar más allá de la realidad accidental y atravesar hasta la realidad esencial, es capaz de dar vida a lo que no tiene vida, de crear donde nadie ha creado, es capaz hasta de desaparecer lo que nunca antes había dejado de existir. Hoy construye y hace suyos sus propios códigos y leyes, se apodera de la razón hermética de lo legal y lo lleva lejos de lo no permitido, de lo prohibido ante los ojos de los demás.

Ese es el poder del artista, es el poder de su naturaleza inagotable, fuerte y conflictiva. Ese es el artista que siente, vive, llora y sufre de una manera muy extraña y solitaria, eso y más transmite en sus obras de arte, en cada pincelada, en cada trazo, en cada palabra, pero que celebra cuando en sus obras observa cómo la vida le sonríe, y tras colocar su firma le regala a la humanidad motivos para existir.