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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

domingo, 22 de agosto de 2010

Humanos vs. Objetos

Considero que es normal que el ser humano haga analogías, principalmente con objetos que nos ayudan a vivir un poco mejor, como los autos por ejemplo. A fin de cuentas somos nosotros mismos los que los creamos, quién más que nosotros para cuestionar y analizar su funcionamiento, mejorarle el 'diseño',
intentar hacerlos más 'perfectos', más 'funcionales', con períodos de vida más largos, en donde la 'depreciación' no sea tan marcada como para que baje tanto su precio de reventa.

El autor de un blog (el cual leo constantemente), ya hace un tiempo inicia uno de sus escritos con lo siguiente, refiriéndose a una feria de venta de autos:

"un evento al que muchas personas asisten para apreciar la belleza en diseño y rendimiento de los modelos que hay en el mercado, para conseguir uno por primera vez, o bien cambiar el que ya tienen por un modelo más reciente y con mejores características.”

Comparto con ustedes mi opinión sobre lo que este autor escribe, principalmente por el tema de las “analogías” y la relación con las parejas que hace al final de su escrito, opinión que me permito y me tomo el atrevimiento de continuar.

“Apreciar la belleza en diseño y rendimiento de los modelos del mercado”: es buscar el más adecuado a nuestra vida, a nuestras exigencias o ‘requisitos’, es ver cómo es por fuera, pero más importante lo que lleva dentro (en el auto por su máquina y su consumo de combustible, en el caso de las persona sería su forma de ser, de actuar, personalidad, madurez y capacidad).

“Conseguir uno por primera vez”: quizás sea el primero que en verdad llegue a conquistarnos o que conquistemos, más no el primero en nuestras vidas, por el que daremos y haremos muchas cosas, por el que sentiremos algo más que un simple cariño.

“Cambiar el que ya tienen por un modelo más reciente y con mejores características”: Un nuevo complemento, algo ‘nuevo’, que a lo mejor tendrá mejores o diferentes cualidades que el anterior, con el que quizás podamos manejar (o andar) por caminos muchos más seguros.

Muchas veces un “largo kilometraje” no deprecia o devalúa a un carro, o en este caso a una persona, quizás un largo kilometraje, sin importar la edad de la persona o el año del carro, signifique que es alguien que ha vivido y pasado por muchas cosas que le han permitido llegar hasta donde ha llegado, demostrando ser fuerte ante los problemas y ante muchos obstáculos.

Soy de los que opinan que una persona se deprecia al subestimarse demasiado, y la ayudamos en eso según cómo la tratemos, cómo estemos con él o con ella. Debemos mirar hacia atrás no para depreciar, sino para recordar las cosas buenas de esa persona, los momentos compartidos y, como dice el autor: “recordar lo especial que fue aquella persona en su vida…” Y que cuando nos la encontremos en el camino no la recordemos como un auto que se ha depreciado, sino como alguien que ha adquirido mucho más valor del que ya tenía cuando le conocimos.


Esta es solamente una de las tantas analogías de la vida. Las personas observan y ven las cosas y las situaciones desde puntos de vista diferentes… ¿Cómo lo ven ustedes?


Saludos.