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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Del otro lado del mundo

¿Qué hace falta para darnos cuenta cómo está nuestro mundo? A un visitante del blog le comenté que en América Latina hace falta una revolución cultural y artística para que las personas abran sus ojos y su mente, pero creo que eso no es suficiente, entonces… ¿qué necesitamos? Nuestros países están inmersos en modelos económicos que solamente responden a presiones superiores (y no precisamente celestiales). La situación política a nivel mundial lo único que está trayendo como consecuencia es la división de la sociedad en sectores que con el día a día se diferencian por el odio que existe entre ellos. Algunas naciones están dando claros ejemplos de cambios que pueden traer beneficios para todos, algunas otras aún castigan con pena de muerte a aquel o aquella que posea una orientación sexual diferente a la que se fija en la ley del país. ¿Hasta dónde vamos a llegar? ¿Necesitamos más señales?

Dicen que no hay peor ciego que el que no quiera ver, y el que vive en este mundo (porque hasta el momento no se ha establecido vida humana en ningún otro planeta de nuestro Universo) sabe muy bien lo que está sucediendo a su alrededor, lastimosamente todo se resume a una palabra: “ignorancia”. Se olvidan del dolor que sufren los más pobres de los pobres del mundo, prefieren malgastar sus recursos en armamentos, quitarle a costas de mentiras el poco dinero que existe en una familia, para enriquecerse silenciosamente y pasear tranquilo en quién sabe cuántos autos de lujo, para engañar a más de medio millón de cabezas con falsas promesas, y así continuar bajo la excusa de que “todo va bien”.

Parece que el corazón está dejando de existir, se han olvidado de lo que muchos podemos sentir cuando nos golpean, cuando nos hieren, cuando nos hacen los hombres más felices y ese mismo corazón crece, cuando llegamos a sentir un amor que debe luchar contra todo lo que está allá afuera y las cosas nos las ponen difíciles. Allá afuera el concepto que manejan de nuestro “amor” es el que se gún ellos se puede comprar, vender y regatear, creen que es algo que ha salido de alguna inventada y fabricada historieta. Escribimos, cantamos, dibujamos, diagnosticamos, ayudamos, asesoramos, somos pocos, pero con grandes motivos para cambios positivos, y aún así allá afuera sigue existiendo esa palabra: “ignorancia”. Nos ven por allí, pasamos al lado de ellos, no saben quiénes somos… si tan solo supieran que también somos humanos.

Críticos, explosivos y compulsivos, comentarios fuertes, luchas sin sentido, reclamos, minorías relegadas, discriminados sociales, enfermos mentales, personajes diabólicos, nunca escuchados, inmorales, quejosos y ruidosos… quiero que piensen lo que quieran sobre lo que escribimos y lo que sentimos, sobre lo que dicen que somos y lo que hacemos, sobre cómo vivimos, que se inventen lo que quieran, tenemos derecho a expresarnos y lo seguiremos haciendo. Es que no se han dado cuenta que de este lado del mundo trabajamos todos los días para que su lado funcione un poco mejor… ¿Contradicciones? No, es la realidad, y no la quieren ver.