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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

jueves, 5 de julio de 2012

Desclosetarse

Mi intención con este artículo no es promover una cultura de "salir del clóset" dentro de la comunidad GLBT y en aquellas personas que se encuentran en esta situación.  Lo que pretendo es dejar en claro algunos aspectos importantes que conlleva todo este proceso, por el cual ya muchos gays, lesbianas o bisexuales han pasado.  Luego de haber visto que un reportero de una importante cadena internacional de noticias "salió del clóset", surgieron varias interrogantes en las redes sociales, entre esas estaba "¿Qué tan necesario es que todos sepan que es gay?"  Pues bien, hablemos al respecto.


Algunas personas quizás les han hecho creer que el aborrecimiento hacia la homosexualidad es un comportamiento "instintivo" entre la mayor parte de la población.  Esto es un enorme mito.  El odio hacia los homosexuales no es más "natural" que el odio hacia los negros o los judíos.  En tanto que la mayoría no siente atracción por personas de su mismo sexo, la repugnancia abierta y el temor que muchos reservan para  los actos homosexuales les son inculcados desde su infancia por la sociedad.  Si ésta dejara de enseñar a la gente a denigrar a los homosexuales, la mayoría de los heterosexuales vería a los gays como éstos los ven a ellos, como algo que quizás simplemente no les interesa.

Puesto que la mayoría de la gente es hetero, aprender a odiar a los gays les causa poco o ningún conflicto interno, al menos hasta que sus amigos y seres queridos empiezan a salir del clóset.  Pero para los gays, las enseñanzas de la sociedad les causa mucho conflicto interno.  A diferencia de los demás, y desde el día en que se dan cuenta de su homosexualidad, sus esfuerzos para procesar esa actitud anti-gay de la sociedad los conduce a conflictos emocionales e incluso llegando a daños psicológicos.  Además, se sienten obligados a mantener esos conflictos en secreto.

A la comunidad GLBT la sociedad les transmite el claro mensaje de que les esperan graves consecuencias si no ocultan su homosexualidad, y de que pagarán un precio por salir del clóset.  Son amenazados con la pérdida del trabajo, sus vidas y hasta sus almas.  Les dicen que serán objeto de la burla y el rechazo.  Les hacen creer que perderán su trabajo, casa y familia; y que incluso su integridad física corre peligro.

En cambio, nuestra sociedad premia la permanencia en el clóset.  La gente gay aprende que la clave para recibir amor de la familia y de los amigos, además de obtener éxito en los negocios y en la carrera, reside en pretender ser heterosexual.  Así es como el clóset mantiene una posición de predominio en todas nuestras instituciones culturales, políticas y sociales.  Su poder influye en muchos aspectos, hasta en la televisión.  

Nunca se debe subestimar el estrés que el clóset le impone a las personas GBLT como individuos.  A menudo los priva de una vida feliz y plena obligándolos a vivir una mentira, temblorosos de miedo a que los descubran un día.  Dicho de la manera más simple, el clóset es peligroso y permanecer en él provoca a menudo consecuencias terribles.

Gracias a la labor de profesionales de la salud mental, de activistas gays y de varios representantes de los medios de información, muchas personas han aprendido que vivir en el clóset les niega una vida plena y gozosa, y los obliga a vivir con miedo y vergüenza, aún cuando inicialmente hayan negado el estrés que la vida closetera les provoca.  Sin embargo, salir de clóset no necesariamente significa correra decirle a medio mundo que eres gay, lesbiana o bisexual.  Lo que realmente significa es no tener que preocuparte de que tus amigos, parientes o compañeros de trabajo "te descubran".

En muchos países alrededor del mundo actual, la salida del clóset es un acto político -seas o no una persona explícitamente política.  Ser abiertamente gay en estos tiempos significa formar parte de una comunidad grande y diversa que, por desgracia, es frecuentemente atacada por gente que no comprende la homosexualidad y, por lo tanto, le tiene miedo (homofobia).  Más allá de las razones personales que tengan para salir del clóset, muchos gays, lesbianas y bisexuales están llegando a la conclusión de que tienen una responsabilidad que cumplir con una comunidad, al igual que otros grupos -como feministas y de minorías étnicas o religiosas- sienten lealtad respecto a sus comunidades.  

Estos bisexuales, lesbianas y gays reciéntemente politizados han decidido que ya es hora de que se les tome en cuenta, de que se les identifique como parte de una comunidad, y de lograr que el resto del mundo se acostumbre a su presencia para que no les tema.  En este sentido, la salida del clóset también conlleva una sensación de compromiso y la satisfacción al saber que uno está ayudando a su comunidad de la mejor manera posible: otorgándole visibilidad.

La visibilidad por sí sola fomenta la autoestima, y así el proceso de salir del clóset crea un poderoso ciclo en el cual lo personal estimula lo político, que a su vez retroalimenta lo personal.  Salir del clóset hace comprender un hecho sencillo, pero muchas veces ignorado, de la vida: ayudar a los demás es ayudarse a sí mismo en realidad, y viceversa. 




(Referencias: "Ser gay y no morir en el intento" - Michelangelo Signorile.  Imagen tomada de Internet)

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