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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

jueves, 26 de agosto de 2010

¿Llevas la cuenta?

He estado pensando mucho en este artículo, y en el título con que comienza el mismo. Forma parte de un comentario que dejé hace un tiempo en un escrito publicado en internet y que iniciaba con una conversación en la que alguien le preguntaba a otro con cuántas personas se había acostado, al final los dos se sorprenden de las cifras de cada uno. Hay algo mucho más profundo en ese intercambio de palabras, más cuando se trata de alguien que tiene un nuevo centro gravitacional, en el cual la comunicación, la sinceridad y el respeto constituyen los pilares que han de determinar la fortaleza de ese universo.

¿Con cuánta gente?... Desde un principio estamos hablando de números, y siempre vamos a llegar a eso: a los números. Considero que este tema va más allá de la simple matemática. Va más allá de los ingredientes que hagan falta o no para un buen “pancake”. Hay que observar el clima en nuestro entorno, lo que nos rodea y las situaciones que vivimos desde nuestro primer día de vida hasta el día de hoy, hacer una retrospectiva de cómo hemos llevado nuestra vida nos ayudará a comprender más la pregunta con la que se ha titulado este artículo.

El hombre desde pequeño va creciendo con imágenes de su alrededor, imágenes que luego las hace suyas y las practica. La cuestión está en que eso que aprendió de chico, de joven, de adulto, lo haga de una manera que no haga daño a los demás, ni a sí mismo.

Es verdad, hay mucha moral en todo esto, pero qué es la moral sino lo que uno mismo va aprendiendo de lo que es "bueno " y lo que "no es bueno", y todo eso viene de lo que nos rodea, de lo que nos da vueltas y en ocasiones nos marea tanto, que nos vamos con el gusto del mareo hasta reaccionar.

Cada persona es un mundo (como siempre digo), pero el problema de hoy es que las nuevas generaciones están creciendo demasiado rápido, queriendo dar unos pasos gigantes con tal de ponerse a la par de los más adultos, cosa que no es que está mal, lo que lo hace malo es la forma en que lo hacen. Ahora, no he querido decir que la causa de todos los problemas sean las nuevas generaciones, ni mucho menos que sea un problema de edades.

La sexualidad del hombre está marcada por la forma en que el mismo va evolucionando/creciendo y desarrollándose/pensando, es como un motor que inconscientemente necesitamos mantener en funcionamiento, es nuestra naturaleza como seres humanos. Sin embargo, tenemos que fusionar ese motor con nuestra mente y crear un verdadero sentido crítico que nos ayude a pensar más antes de hacer las cosas.

8, 10, 20, 60 o 67… o no llevar la cuenta. Lo cierto es que siempre en nuestras vidas habrá un número que debemos llevar en nuestras mentes. Son como nuestras huellas en un camino lleno de obstáculos. La sexualidad en los hombres no debe ser sólo contacto físico e íntimo, sino que sume además lo afectivo y lo sentimental, esa sería la formula casi perfecta para estar bien con nosotros mismos y con la persona que está a nuestro lado. Muchos intentos vamos a hacer para lograr ese estado de cuasi-perfección, por eso quizás muchos hemos llevado el número en nuestras mentes de con cuántas personas nos hemos acostado o hemos tenido algún tipo de contacto físico-sexual.

Las recetas para los desastres no son deliciosas, porque precisamente están hechas de eso, de cosas no deseadas, cosas las cuales asumo deben saber y conocer muy bien. Procuremos entonces que la receta sea en verdad deliciosa, beneficiosa y fructífera en todos los sentidos. Y esto va tanto para todos, independientemente de su orientación sexual. Cada persona es un mundo, y cada mundo cuenta muchas historias.

Saludos.

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