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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

domingo, 14 de septiembre de 2008

La huelga de mis pinceles

Mi caballete está molesto conmigo, los pinceles se han ido de huelga y los tubos de pintura acrílica se han cerrado por completo, mi caja de instrumentos y materiales ha colocado un letrero que dice “Cerrado por abandono”, y los canvas ya pintados están celosos por no tener a otros con quienes recostarse a la pared.

Si nos dejáramos llevar por las fantasías que en ocasiones creamos en nuestra mente, les diría que todo lo que les acabo de describir es cierto. Si, extraño mucho mis pinturas, extraño mucho esos vivos y a veces lúgubres trazos que han evocado en varias personas comentarios de ánimos y motivación. Pero es difícil hacer que mis manos produzcan tantas cosas a la vez, no puedo hacer que escriban, dibujen, pinten, o que transformen mis días a la vez.

Cuesta mucho tener que dividir el tiempo y darle un espacio a cada cosa que nos gusta hacer. Cuesta mucho dejar algo a un lado, voltear y mirarlo y dejarlo allí sin tan solo tocarlo. Esto del arte en ocasiones resulta tan complicado, cuando no debería ser así, cuando debería cumplir siempre su misión dentro del “proceso creativo”, pero hasta eso es imperfecto, hasta en eso podemos ver confusión.

Intenté montar una exposición (aún lo tengo como un ambicioso proyecto) recibiendo solamente respuestas negativas, tonos altaneros, y decisiones de grupitos que pretenden manipular el arte en aquellos lugares que se dicen “galerías”. Ya les digo, lugares de los que recibimos este tipo de respuestas no deben llamarse así. Todo esto dio como resultado el nacimiento de un sentimiento de inmensa molestia, pero eso no fue impedimento para continuar con mi producción y con cosas mucho mejores.

Hoy estoy en otra etapa, algo que años atrás había significado mis inicios, hoy lo renuevo con diferentes líneas y sombras para convertirse en un trabajo gratificante y que poco a poco va progresando. Esta es la razón por la que mi caballete y sus compañeros están molestos conmigo. He tomado los pocos lápices que aún guardaba de aquellos años y compré una libreta barata para iniciar con las primeras figuras, siluetas y cuerpos. Mis dedos se ennegrecieron tratando de invocar las luces y aplacar las sombras, y el borrador se fue minimizando por tanto cortarlo para obtener su ayuda en uno que otro efecto. Sin embargo, a pesar de todas estas andanzas de muchas horas puedo decir que lo que brotaba de esos fondos blancos me sorprendieron.

Ahora… no sé qué será lo próximo. Cierro los ojos como cuando sentimos desesperación, y me doy cuenta que estoy haciendo todas estas cosas a la vez. No puedo dejar ni una sola manifestación de mi arte fuera de mis manos, de mi mente o de mis sentimientos. Los que saben de lo que hablo y lo han experimentado, por favor díganmelo, y díganme qué han sentido, porque soy joven, porque quiero hacer las cosas bien y porque aunque sea un ser humano, no quiero cometer tantos errores, y mucho menos en algo que me gusta hacer.

No le hagan caso al letrero de mi caja de instrumentos, son los celos que la tiene así. Ya le dije que el cariño que le tengo es grande y especial; ella, mi caballete, los pinceles y ahora los lápices son los artífices de mis creaciones, los testigos de mis días, y los que me han convertido en mucho de lo que soy hoy, siempre se los agradeceré.

Los dejo con uno de mis nuevos dibujos, espero les guste. Si quieren ver los otros, sólo denle clic sobre la imagen.

Saludos.

2 comentarios:

Alvaro Gómez Prado dijo...

Lo que te pasa es normal, me sucede a mí cada cierto tiempo. Al principio pensaba que estaba traicionando a mi arte original, pero luego me di cuenta que no era así, sino que poco a poco encontraba otras formas de producción y que el proceso creativo no tienen que limitarse a un área específica. Lo que te nazca crear, lo creas y listo. El problema está cuando no quieras crear nada.

Un abrazo y pa'lante.

Erasmo Prado Rosas dijo...

"Pobrecito, pobrecito" de mi (recordando a la Maniguis), si no llego a crear nada, pienso que eso sí sería un gran problema. Aunque he pasado por largos períodos de tiempo en que no he producido obras como las de ahora, sí he hecho cosas que forman parte del proceso creativo, como escribir, por ejemplo, o ser el Editor y diseñador de una revista universitaria (algo que hice durante tres años).

Pero, qué consecuencias tendría que ese proceso creativo se limite a solamente un área?

Gracias por tus ánimos Alvaro, un abrazo.