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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

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Foto: Erasmo Prado R.

viernes, 27 de marzo de 2009

Poesía erótica... más allá de lo sexual.

Soy de los que piensan que el erotismo sin amor no es erotismo, si alguno falta el otro está incompleto. No sé qué piensan ustedes sobre esto, pero según el "Diccionario de la Sexualidad", en un sentido psicológico, lo erótico constituye el aspecto subjetivo, ideal y configurativo del amor. En este caso hablamos de erotismo literario, ya que proviene de poemas, sonetos o escritos que indican la dimensión psíquica del amor y de la experiencia sexual.


Con el siguiente poema participé en el recital que se desarrolló dentro del "II Festival de Poesía y Arte Erótico" durante la innauguración del mismo el día de ayer (además de presentar mis dibujos). Es la primera vez que intervengo en este tipo de eventos. Mientras leía, la cara de los asistentes era directa hacia mí, y sus aplausos me hicieron sentirme orgulloso (creo que eso es bueno), aunque advierto que estaba muy nervioso. Sin más, aquí los dejo con "Todo tuyo, siempre contigo", que lo disfruten y espero sus comentarios.

___________


Tras los pasos que vas dejando
se asoman, inquietos, tus vapores,
y voy detrás de ti cual niño,
y ahora hombre otra vez,
exaltando tu cuerpo en mis ojos,
provocando despistes,
torturando mis deseos,
poseyendo mi espíritu,
que errabundo hasta ti llega.

Ya te veo frente a mi…
eso no me basta, como tampoco tu quietud,
tus movimientos con el viento,
ni las gracias aquellas de mayo
porque el deseo se levanta, se despierta,
envuelve lo que es el amor,
para dar paso a lo cayado de tus besos,
al quejido de tus muslos,
de tu presencia,
de todas las veces que te ví,
y de otras tantas que te extrañé.

Si quieres, no me des más de tus sabores
deja que caiga del cielo, encima nuestro,
la esencia pura de lo que afuera es imposible.
Ven…
que yo te adoro más que a mis fuerzas,
a ti, insaciable, incansable, inagotable,
aún sabiendo que eres más que tu
en el mismo momento en que se unen
las ganas, lo tenue ardiente, la sed,
el silencio, las sombras,
lo blanco de este lecho
y la paz del sublime cansancio.

Me preguntas qué es la soledad…
levántame desde el puñal de la vida
y quizás te tendré una respuesta,
deja que pase el tiempo, el viento,
y si puedes olvidarme, invertir el placer
y tomar de otras aguas,
vendrás entonces a mi y te diré
cuál fue la compañía de mis días,
de mis caminos y cruces,
porque yo sin ti,
muy solo habré de estar.

Tómame más que a tus sombras
desde el encuentro de tus tobillos,
por la delgadez de tus piernas,
hasta los huesos de tus caderas
protégeme bajo el umbral de tus serratos
ábreme entre tus brazos,
llévame hasta muy arriba,
y allí, dilata todos mis sentidos
dispersa la severa oscuridad
del pasado, de tu ayer olvidado,
la zozobra, la espera, la traición,
las burlas de los de afuera,
las penas, los enigmas,
solo… olvida.

Qué desierto queda este lugar
cuando veo el recuerdo agitado,
el aliento voluptuoso de tu cuerpo,
el divino reposo de tus ojos,
la flecha de todas tus guerras
dirigida hacia mi…
hacia mi,
que ahora te tengo casi invisible
como la ligereza del agua,
de tus caricias entre mis dedos.

Cuando invadí la belleza de tu porte
sacié las andanzas de tus adentros,
fue entonces que sentí amarte,
cuerpo a cuerpo
se fusionó nuestra vida
fue el corto espasmo de la primera entrega
el que recuerdas y revives, y revivo
con mi vida, tu vida, mi hoy, tu sol,
mis noches sin poder dormir,
y aunque ahora pretendas escapar
ir de la mano del vacío solitario,
aquí estoy, tan tuyo
como aquella primera vez,
siempre en ti…
siempre contigo.