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Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)

Ciudad de Panamá (Vista desde el Casco Antiguo)
Foto: Erasmo Prado R.

jueves, 2 de octubre de 2008

Sigue la vida, sigue.

Me resulta peculiar el estilo de poemas que estoy escribiendo, y creo que para ustedes también es algo extraño. Es otra etapa, así como vamos creciendo y madurando, así mismo crece y evoluciona nuestra manera de hacer arte, nuestra manera de expresarnos, lo que sentimos y lo que pensamos. Porque a pesar de lo oscuro de la noche, de lo cegante del día o de lo turbio de nuestros caminos, ella continúa... "Sigue la vida, sigue".

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Pasan los días, pasan y se olvidan,
se llevan lo que hemos caminado,
se entregan a lo que vamos admirando,
lo que nuestros brazos dejan en vida
y en mis ojos van implorando,
que mis certezas han confirmado,
lo dado por mis horas divididas.

Ya no soy de celestial presencia,
no tengo detrás a una pura deidad,
ni en frente a la eterna verdad,
solo espero y espera mi conciencia
que no apaguen mis cantares,
ni mucho menos a mis pensantes,
junto a ellos viviré su clemencia.

Ven, escucha lo que he repetido
todo lo que ha dicho nuestro tiempo
lo que mis labios le dicen al viento
un leve susurro, más que un sentido,
son mis soles y sus flagrantes deseos
mis nocturnos con sus varios paseos,
y muy bajo, es mi silencio y lo vivido.

Y sigo… y puede que no tenga calma,
que no tenga tan solo un momento
en el que no me pida ser sincero,
aunque mi mente esté muy cansada,
aunque el pequeño rojo esté inquieto
y mis ojos vean lo que yo quiero,
sigue la vida, sigue diferente y extraña.

Para muchos son solo palabras,
mucho más de lo que pienso y escribo,
es eso lo que pretendo tener conmigo,
y dirán que soy un tanto sentimental,
o más allá: un ‘loco carcomido’,
un hombre, un caminante, un niño,
tal vez soy algo fuera de lo normal,
vuelvo y digo, un ser humano, nada más.

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